Algo se cuece

El Toni lleva una temporada raro lo que en su caso quiere decir que lleva una temporada comportándose con total normalidad. Esa normalidad, viniendo de él, resulta muy sospechosa e inquietante.

Esta mañana, por comprobar si su rareza normal es fingida o se trata de una mutación en toda regla he sacado el tema de las luces navideñas. Digo como sin darle importancia: qué bien, ya han puesto las luces en las calles, está más bonito por las noches….

En otro momento de su existencia, en el Toni se hubiera desatado una tormenta verbal cuyo contenido sería algo así como qué asco de luces, yo lo que quiero ver en el cielo son las estrellas y no esos colores artificiales, para colorido el de la Vía Láctea, poco horizonte que teníamos y nos lo tapan con esos rastrojos luminosos que lo único que hacen es emborrononar….

Pues va y se pone: luces, ah sí, si quieres nos damos un paseo una de estas noches para verlas.

Se me ha ido el café por otro sitio, qué mal rato, creía que me ahogaba. Una vez pasado el susto, le he estado observando por si se tratara de una de sus ironías pero no , seguía desayunando tranquilamente, muy en paz consigo mismo y con sus tostadas. ¿Y si se me ha vuelto tonto, y si se me ha vuelto zen , que es todavía peor?

Instantes después he probado a darle otra noticia, la de que la Noemi va a venirse el jueves a cenar. Ni se ha inmutado, que vale, que si quería que comprara algo a la vuelta. Como esto siga así, me va a pedir que me case con él debajo de una ristra de luces led. Pues mira que ahora ya no sé si me apetece, con este Toni nuevo, tan anormalmente normal.

Pero lo peor, lo que ya me ha indicado a las claras que algo se cuece en la olla del Toni, ha sucedido cuando hemos salido de casa dispuestos a emprender nuestras jornadas laborales. Nada más pisar la calle nos hemos cruzado con la señora fea del perro feo. Buenos días, Conchita, saluda el Toni. Buenos días, Antonio, contesta ella con gran familiaridad. Micielo, dile hola a Antonio. Y la perra llamada Micielo, alarga el hocico por debajo de un absurdo abrigo rosa con lentejuelas bordadas y emite un ladrido.

¿No tienes nada que decir, Antonio Zacarías?, le increpo ya bastante molesta.

¿Yo?, ¿ sobre qué?, se extraña él dirigiéndose hacia la boca de metro y pasando por delante del solar donde crecen árboles y plantas y por donde otrora se paseaba en éxtasis, sin echarle siquiera una mirada de reojo.

 

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13 comentarios en “Algo se cuece

  1. Me ha llamado mucho la atención lo de que se está volviendo “anormalmente normal”, muy buena expresión!! Digo yo que a ver si va a ser la edad (es lo que se suele decir cuando no se sabe qué decir). Me he divertido leyendo el post.
    Un saludo desde la sombra…

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