Confusas pistas

El raro sigue raro, es decir, normal. Bueno, muy normal tampoco. Es que estoy empezando a no entender el significado de normal.  ¿Qué es normal, ser como todos, hacer lo que hace la mayoría, pensar, sentir y comportarse como la mayoría? ¿Y si la mayoría se estuviera conduciendo con anormalidad desde tiempos inmemoriales? Son preguntas que me estaba haciendo mientras buscaba un par de calcetines iguales, misión bastante imposible.

No he obtenido respuesta, lógicamente, porque como soy yo la que planteo las preguntas no voy a ser yo también la que me conteste porque si me supiera contestar no me haría las preguntas. Entonces, ¿para qué me hago preguntas? He empezado a marearme porque yo no soy de muchas elucubraciones y me sientan mal, sobre todo antes de desayunar.

Pero da igual, no era todo esto lo que quería contar, era esto otro: el Toni se estaba duchando. Caía agua y agua y más agua, zumbaba la caldera estanca a puntito de reventar, salía vaho por debajo de la puerta. Tanto que le preocupa el medio ambiente y las que lía cada mañana con ese recurso natural tan indispensable para la vida en la Tierra. Me acerco a la puerta para gastarle la broma de que le llaman del Canal de Isabel II cuando además de oír cascadas, oigo también las siguientes palabritas.

“Ahora ven, oh ven, y no tengas demasiada prisa, día dorado, en llegar a la cumbre del cielo, pues mi vista vuela hacia ti, oh placentero”…

¿Pero a qué vienen tantos oh esto, oh lo otro? Aguzo el oído porque con los torrentes que manaban era difícil escuchar con claridad y me llega este mensaje encriptado: ” es inútil, en vano me retiene esta época ruin, y es mi siglo mi castigo. Aspiro al verde campo de la vida y al cielo del entusiasmo”.

Pues yo aspiro a que me dejes libre la ducha que voy a llegar tarde, le grito aporreando la puerta. Pues ha salido tan pancho, enrollado en su toalla cual emperador romano y con cara de no haber estado declamando en la ducha.

Te he oído, Toni, le he advertido.

¿Qué?, no sé de qué me hablas. Esta noche viene a cenar la Noemi, ¿verdad?, mira tú que me apetece verla.

Será falso, me he ido a trabajar toda rabiosa y con un calcetín de cada color.

 

 

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6 comentarios en “Confusas pistas

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