Día: 5 diciembre, 2014

Ludovico

Me hubiera gustado llamarme Ludovico y que mi madre tocara el piano. Tener este recuerdo de infancia : mi madre sentada al piano con una ventana a un lado y ramas de árboles meciéndose detrás. Ella me hubiera hecho sitio en la banqueta, hubiera guiado mis pequeñas manos y hoy yo sería un compositor minimalista.

Pero no me pusieron ese nombre ni en mi casa había piano. Mi madre trabajaba en una oficina por las mañanas y se quejaba de dolor de espalda. Por las tardes se metía en la cocina a preparar la comida del día siguiente, la cena, a planchar. A veces hablaba con la vecina de enfrente por la ventana, de los hijos, del dolor de espalda, del frío o del calor, de lo rápido que pasa la vida.  Nada de banquetas ni de ramas de árboles ni de dedos guiados sobre un teclado.

No soy compositor, de música no sé nada, solo si me gusta lo que suena o si no me gusta. Trabajo en una empresa mañana y tarde, hasta muy tarde. También me duele la espalda con frecuencia. Los sábados me he apuntado a un gimnasio. Mientras corro en la cinta me imagino que me llamo Ludovico, que soy un compositor famoso, que Turín es mi ciudad natal, que puedo volver a la casa del piano.

(cuaderno de  doña Margarita)