Un buen fracaso

La Patricia ha abandonado su rincón de la creación como animalejo que deja su guarida y con cara de muy mala leche y el espíritu navideño más que justito, se ha marchado a hacer compras de última hora. El Jacobín y yo nos hemos ido al parque donde nos aguardaba, también con cara de mala leche y todavía menos espíritu de ese, la Esme tras su quiosco.

¿Qué te pasa, Esmeralda, que te veo amustiada, todavía no has escrito la carta a los Reyes?

No me esperaba ese tópico en tu boca, me salta toda arisca. Dos días más de Navidades y fabrico una bomba nuclear. Es uranio lo que hace falta, ¿verdad?, si es que es lo malo que tiene cumplir años, que pierdes la ilusión por el camino y otras muchas cosas, ahora que caigo, hasta a ti misma terminas por perderte pero el mundo sigue impertérrito con sus mismas tonterías, el mundo se niega a evolucionar. Odio el roscón, por cierto.

Bueno, hija, que tampoco es para tanto, son tradiciones, costumbres, son ritos…

Que sí, que ya sé lo que es, no seas pesada, Eva, si eso es precisamente lo que me pasa, que ya me sé todo demasiado bien, que lo he visto muchas veces, que estoy de vuelta, y de revuelta. Y ahora calla que voy a visualizar.

Y se me pone la mar de concentrada mirando muy fijamente una cartulina con recortes de revista pegados que tiene colgada en una de las paredes del quiosco.

No pongas esa cara de asombro, pánfila, que esto es un collage de los deseos, aquí he colocado todo lo que quiero para este año, lo miro cada día un rato y así se fija en la mente subconsciente y luego ella ya se encarga y actúa en consecuencia.

¿Te crees eso, Esmeralda?

Todo lo firmemente que mi escepticismo innato me permite.

O sea, que no te lo crees pero lo haces igualmente. Y a los Reyes, ¿qué les has pedido?

Y dale molino con los reyes. Pues mira, te lo voy a decir, ya que eres tan cansina: que me recojan la casa que la tengo hecha unos zarrios, que me quiten el árbol de Navidad con todos sus colgarajos y que pasen la aspiradora antes de irse. Ah y ya puestos que me dejen el desayuno preparado y la comida del día siguiente, mira tú que esa es mi carta.

Esme, qué petición tan rara.

Cada una pide lo que más falta le hace. Espero que no me contesten lo mismo que mis hijos, ahora voy, ahora voy, y luego no se muevan del Oriente. Bueno, dejemos en paz a los tres señores magos y voy a visualizar un ratillo más, no me hables que si me desconcentro no se me graba el mensaje que me estoy auto enviando.

Algo de triunfo me ha parecido que se decía entre dientes, tanto que dice que está de vuelta y que ya se lo conoce todo hasta el hartazgo y sigue aferrada al éxito sin entender que donde esté un buen fracaso…

 

 

 

 

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6 comentarios en “Un buen fracaso

  1. Estoy con Esme en la petición a los Reyes, qué tía! Y me pillo la idea del collage, que luego llega el 31 de Diciembre y no sabes qué propósitos se han cumplido qué deseos se han ido a la mierda.O alrevés.
    Un besazo

  2. Estoy con Esme yo también! Ahora mismo estoy viendo ahí el árbol de Navidad con todos los chichis colgando y me estoy poniendo mala de pensar que el finde me toca quitarlo y limpiar…

  3. De momento la mayoría de la gente no tenemos fracaso multiorgánico. O sea, que no presentamos incompatibilidades con la vida, lo cual en el fondo es un continuo triunfo. Pero, claro, con nada estamos conformes.

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