El cautivo

El cuerpo es la cárcel del alma, se pone el Toni esta mañana dejando caer de golpe toda su robusta prisión sobre el sofá.

Muy motivadora la frase para una relajada mañana de domingo, ¿a qué se debe?

No es mía, lo admito, es de Platón y se debe a que me duele mucho una pierna. Mira, me muestra apoyando sobre el suelo su pierna de siempre. ¿Ves?

Veo tu pierna y el pijama que la recubre, eso veo.

Ay, qué dolor más fuerte, es como una punzada o una cuchillada aguda, así como de medio lado. De un cero a un diez me duele un ocho.

Pues has sacado un notable en dolor pernil pero ahora vístete y nos vamos a dar un paseo que hace sol.

¿No pretenderás que me interne en esa niebla viscosa de contaminación poniendo en riesgo mi ya de por sí precaria salud?

Sí, lo pretendo  porque la contaminación y la pierna no tienen nada que ver.

Que te crees tú eso, el cuerpo es un todo y lo que pasa en un órgano influye al resto. De aquí no me muevo hoy y además voy a leer.

Te noto muy holístico y también noto que has cambiado de autor porque ese libro que acabas de abrir no es el del Hölderlin que tan apasionantes momentos nos ha hecho pasar. Pero poesía sí me parece.

Te lo parece porque lo es, me responde escondiendo el libro con muy poco disimulo. Se ve que el camello de su confianza, amparado en la oscuridad y el jaleo del bar, le ha suministrado una nueva sustancia poética. Qué desespero de hombre, voy a llamar a la Esme para que me asesore y consuele.

Esme, ¿qué hago?, el Toni se ha acantonado en el sofá con otro libro de poemas y dice que el cuerpo es la cárcel del alma.

En el cajón de la derecha, ahí no, más abajo, al lado de las medicinas. En tu armario, colgado de una percha, en la entrada, dentro de la caja de las llaves, en la nevera, al fondo, si se ve nada más abrir, delante de tus narices, guapa. Donde tú los hayas puesto, leches.

¿Pero qué te pasa a ti también, Esmeralda?

Estos, que nunca encuentran nada y se creen que soy el servicio de información veinticuatro horas. No sé qué responderte a tu pregunta porque ya he contestado a demasiadas por hoy pero sí, estoy de acuerdo con esa frase, el cuerpo es un centro penitenciario, ojalá me dieran la condicional y pudiera salir por patas, del cuerpo y de mi casa, también.

El cuerpo también te da alegrías, Esmeralda, no te pongas en plan Toni.

Sí, a veces, sí, eso es verdad, y te dejo que estoy rumiando una idea que creo que esta vez sí, esta vez me catapulta,  ya te la cuento mañana por si quieres dar el salto conmigo. Verás, verás cuando me vaya de casa a rular por el mundo dando conferencias y se queden solos y no encuentren nada y tengan que ser ellos los que guarden y busquen y encuentren o desencuentren, verás, verás…

Lo único que veo por el momento es a Toni el cautivo hozando en el sofá.

 

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7 comentarios en “El cautivo

  1. No sé para tanta vagancia y para tanta dejadez, como nos viene a veces, la cantidad de elevadas ideas filosóficas que somos capaces de encontrar. Porque decir que uno está hecho un zángano casi nunca se dice.

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