Día: 12 enero, 2015

Varapalos y ruegos

Ayer el Toni con sus prisiones y hoy la Patricia con sus malos humores, es mucho lo que los seres humanos tenemos que aguantar en nuestras vidas diarias pero yo miro al al cielo,  lo veo azul, que la contaminación pierde mucho en las distancias cortas,  y me pongo tan contenta. Soy de alegría fácil pero no tengo mérito porque me sale sin esfuerzo.

Resulta que la editora empoderada, la que con tanto ahínco clava sus tacones sobre el parqué de mi jefa sin importarle que esté recién acuchillado, le ha propinado un duro varapalo, como dicen en la prensa, al escrito de la Patri, ese que la tiene atadita  la silla y que debe terminar pero no sabe cómo.

La Patri se lo estaba contando toda compungida a una amiga suya por teléfono y yo, como sombra de ella que soy y como cotilla que también, lo he oído todo. Aclaro que sólo soy cotilla en mi entorno laboral, es una manera como otra cualquiera de matar el aburrimiento que me produce la persecución de pelusas, el atrapamiento del polvo y el alisamiento de arrugas en las telas también conocido como planchar.

Total, que se queja la Patricia de que la editora tampoco está conforme con el nuevo final que ha ideado porque dice que sigue sin ser un final, que lo único que ha hecho desde que le dio la prórroga para que rematara es alargar la historia innecesariamente poniéndose muy pesada y repetitiva. Que da la sensación de que no sabe qué hacer con sus personajes, que no se dirigen a ninguna parte, que se han estancado en sus comportamientos, que son planos, que no hay acción ni argumento y que falta una idea clara de lo que quiere contar desde el principio. Casi me doy por aludida pero no puede ser, que a mí esa señora no me conoce de nada.

Después de contarle todo esto a su amiga se ha puesto a llorar un poco, un par de lagrimillas nada más, pobre, pero enseguida se ha recuperado y después de hacer unas cuantas respiraciones con los ojos cerrados, se ve que a ciegas entra el aire mejor, ha vuelto a la carga del eterno teclear. Pero,de pronto, ha parado, no estaba inspirada, seguramente, y se ha dedicado a darme varapalos ella a mí durante toda la mañana.

Aquí hay polvo, mira, me dice levantando una foto y mostrándome el cerco delator, esta camisa repásala otra vez que le has dejado una arruga en la manga, te has olvidado de ese rincón y  todo en ese plan obsesivo compulsivo .

Muy pesadita para mi gusto pero no me lo he tomado como algo personal porque ya tengo la experiencia de anteriores trabajos y sé que cuando el jefe se pone borde es, casi siempre, porque previamente alguien le ha machacado a él. Hasta el más supremo entre los supremos tiene a otro por encima que le toca las narices, esto está bastante demostrado por la ciencia infusa.

Aún así, ruego a san Francisco de Sales, patrono de los escritores, para que ilumine a mi Patri, le devuelva la creatividad perdida,  se despreocupe de la limpieza, regrese de inmediato a su bendito ordenador, escriba de un tirón toda la mañana con gran provecho y acierto y me deje vivir en paz y armonía. Amén.