O milagro o casualidad

A ver si ahora me voy a volver beata. Nunca he sido mucho de creer en santos ni en las estampitas que los representan pero el san Francisco de Sales me ha hecho caso. O eso o ha sido una casualidad. En la vida todo es así: o milagro o casualidad, depende de cómo se quiera interpretar. Sea como sea, la Patricia se ha pasado toda la mañana sentada frente a su pantalla como una alumna aplicada y yo he podido campar a mis anchas por los amplios territorios de este hogar. Cuando me he cansado de campar, me he sentado.

Dicen las expertas, qué pesadas son, que en las casas siempre hay algo que hacer. No estoy tan de acuerdo con esa afirmación lanzada, seguramente, por un grupo de hiperactivas que por huir de sí mismas y de sus desolados interiores se lían a trabajar haga falta o no. Ayer pulí, repasé, froté, rebañé y escarbé tanto, bajo las férreas imposiciones de mi jefa, que hoy estaba todo inmaculado. No me voy a poner a limpiar lo que no está sucio, que eso no puede ser bueno para la salud del mobiliario.

Me he instalado en la cocina, he sacado mi libretilla y me he puesto también a escribir pensando que a lo mejor el santo había repartido sus gracias entre patrona y empleada. Pero cuando más afanada estaba construyendo frases y oraciones, ha sonado el móvil de mis suplicios. Sí, era precisamente esa en la que estáis pensando, la Esmeralda.

Ahora no puedo, Esme, que estoy a mitad de párrafo.

¿Qué haces escribiendo en horas de trabajo? Si yo fuera tu jefa ya te habría echado.

Pero no lo eres y que sepas que he intentado trabajar pero no he encontrado función que acometer.

Pero si en las casas siempre hay algo que hacer.

¿Has sido tú, Esmeralda, la perpetradora de esa frase odiosa?

A mí me la decía mi madre y yo me la he creído, ¿a ti no te la decía la tuya?

Es posible pero, ¿qué querías, solo hablar o te aqueja alguna inquietud?

Lo segundo, lo segundo, siempre y en cualquier situación, lo segundo. Mira, he estado pensando, ¿tú crees que tengo alguna posibilidad de que Mark Zuckerberg prescriba mi novela? Es que acabo de leer que si te pasa eso es mucho mejor que si te toca el gordo de la lotería, ya no tienes que hacer nada más en lo que te reste de vida que todo se te dará por añadidura, así de poderoso es el dedo de Dios. Y como ha dicho que va a prescribir libros cada quince días pues ya va quedando menos para que escoja…qué nervios, mira que si…

Perdona que te chafe el delirium tremens pero, ¿cómo va a elegir el Mark tu novela si ni siquiera está publicada?

Ah, eso, qué más da, no lo veo impedimento. La tengo colgada en mi muro, todos los días hablo de ella y ese hombre lo ve todo que para eso la empresa es suya y tiene poderes.

Tanto como todo, todo…y por curiosidad, ¿qué título le has puesto?

Hija, es que titular se me da fatal, he pensado muchos pero todos los he ido descartando, si es que están todos los títulos ya pillaos, qué ansia tiene la gente con acaparar titulaciones.De momento se llama la novela de Esme, ¿queda mal?

Bastante mal, si te soy sincera

No me lo seas, por favor, que la sinceridad es muy desagradable y sugiéreme algo.

Es que no la he leído y así, sin saber el contenido, no puedo darle el toque de gracia.

Eso da igual, el caso es que llame la atención, la de Mark principalmente, la del resto de mindudis lo mismo me da. Venga, como hoy no tienes nada que hacer, piénsame un título pero rapidito que la prescripción está al caer.

Pues sí que…voy a orar otra vez al de Sales aunque mucho estoy abusando de tan simpático señor, se va a hartar y me va a cortar el grifo, mejor me lo invento yo directamente. Pues no sé, no se me ocurre nada, este no que ya existe, este tampoco que se parece mucho a ese otro, este menos que suena a plagio de lejos. No, si va a tener razón la Esme en que ya no hay títulos disponibles. Siempre se le puede añadir un número al final, Guerra y Paz 50 (por los años de la Esme) o La Montaña Mágica 30 (por los del Zuckerberg), que igual así se fija. En este caso no sería casualidad, directamente milagro.

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10 comentarios en “O milagro o casualidad

    1. En ese caso sí que me volvería devota. Y esto no tiene nada que ver pero gracias a tu comentario de ayer estoy leyendo los cuatro acuerdos y me está gustando mucho. Gracias!

  1. Sí, los títulos son difíciles de poner. Porque sentimos la necesidad de resumir un tratado, como seguramente la Esme ha plasmado de la vida, en un frase. Es que en realidad los títulos son en sí un microrrelato. Qué lucha la del escritor en busca de un título, que se entere la Esme.

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