Día: 16 enero, 2015

Reflexiones de la Esme

Nada, que no le da la gana  dar el primer paso. Al Universo, digo.  Espero y espero pero permanece tan inescrutable y a su bola como siempre. Tan lejano y cercano a la vez porque Universo somos todos y también este quiosco, (¡coño, qué frío hace!) y yo en su interior aterida perdida. ¿O es que Universo es solo lo que está por encima?, pero ,¿por encima de qué?  Ah, no, calla, que eso era el firmamento, me estoy haciendo un lío, eso me pasa por no haber prestado atención en las clases de naturales, que así se llamaba en mis tiempos estudiantiles el conocimiento del medio o science, dicho en bilingüe.

Es que en aquellos entonces no me interesaba el saber por el saber, me interesaba más el amor por el amor. Lo que me gustaba el Jesús Fernández Montes, alias Zopenco, la de horas que he pasado mirándole el cogote (se sentaba delante). Voy a buscarle en Facebook a ver si se ha casado y tiene descendencia. Huy qué horror, que feísimo se ha puesto, ahora sí que hace honor a su apodo, quita, quita, mejor recordarle en el pupitre con su cabellera morena intacta.

Me da rabia reconocerlo y de hecho no se lo pienso reconocer pero va a tener razón mi amiga Eva en que conspirar es malo. O sea que sí, que el Universo conspira pero en mi contra y en la de Fernández Montes, visto lo visto. Por eso no salgo de este quiosco. Con lo grande que es el mundo y que yo tenga que estar siempre encerrada en este cubículo…

Pero si para conspirar hacen falta varios, ¿con quién conspira el Universo si ya no hay nada más y todo está contenido en él? ¿Con otros Universos? O será que son sus partes integrantes las que conspiran: los planetas, las estrellas, los agujeros negros, la materia, la antimateria, el tiempo…todos ahí confabulándose contra Esmeralda la quiosquera.

Muy poco creíble me está pareciendo. ¿De qué vas, Paulo Coelho, y por qué te me apareces repentinamente sobre los bancos cuando voy desencantada a mi trabajo?, ¿Qué pretendes, liarme, embaucarme?Pues a menuda parte vas, ahora mismo te arrojo con saña a la papelera más cercana o, mejor, voy a hacer una suelta de libro y que otro tonto pique. Al banco que vuelves y ojalá te escarches.

Está claro que la iniciativa la tengo que tomar yo, el Universo va a lo que todos los Universos, son todos iguales los Universos, no te puedes fiar de ningún Universo. Pero ¿qué ven mis gafas de presbicia brujuleando por la red? Cómo no se me habrá ocurrido antes, esto sí que puede ser el filón, esto sí que va a serlo. Si es la última moda y yo perdiendo el tiempo con filosofías de baratillo.  Crowdfunding, ahí está el futuro. El mío por lo menos. Voy a llamar a Eva para contárselo.