Día: 18 enero, 2015

Últimas palabras

A la Esme son los libros perdidos por los parques y jardines los que le envían señales, pero al Toni las señales le llegan vía su propio cuerpo. Si el lunes pasado fue una punzada en una pierna la que le transmitió la señal de que no fuera a trabajar, hoy, la punzada, que tiene toda la pinta de ser migratoria, se le ha aposentado en la mitad del pecho mandándole la señal de….

De muerte,  dice él. Mi cuerpo me avisa de que el final está próximo, de que esto, esta bromita del existir , termina ya y todavía no he hecho nada de lo que de verdad quiero hacer. No he cumplido mi misión, principalmente porque no sé cuál es. Eva, ¿qué hago, me voy a urgencias y lucho  o me abandono a mi destino en este sofá y me convierto en una más de las vidas truncadas que transitan, han transitado y transitarán por este mundo?

Pues hijo, no sé qué aconsejarte, sigue conjugando verbos si eso te divierte que yo voy a llamar a mis amigas, todo el domingo en casa no me quiero pasar que me entra la cosa esa del tedio. Voy a ponerle un guasap a la Noemi ¿salimos a dar una vuelta?, tecleo con celeridad, y ya estábamos quedando cuando un dedo lúgubre golpea mi espalda. Me giro y veo el rostro demacrado del Toni que me insta: vámonos a urgencias, he decidido luchar.

Toni, eres único ideando escapadas para el finde, perdón, fin de semana, que sé que odias la expresión finde. Pero si esa es tu última voluntad…

Total, que nos vestimos y ya estábamos  en el portal cuando el Toni retrocede hacia las escaleras: que no, que mejor no vamos, que no había caído en que el peligro acecha en esas salas de hospital.

¿Qué peligro?

La epidemia de gripe y otros virus mortíferos, no quiero exponerme a más riesgos.

Anda este, pues si te vas a morir, ¿qué más te da que sea de una cosa que de dos? Casi mejor de dos, más completo.

Infartado y con gripe, no quiero ni imaginármelo. Me vuelvo al sofá y si tengo que morir, pues muero, todos tenemos que morir alguna vez, si es hoy, pues que sea, tampoco voy a contradecir a la parca que tiene muy mala leche y si me resisto lo mismo me administra una muerte lenta y de mucho sufrir. Mejor me abandono en sus brazos y dejo que haga conmigo lo que guste.

Oye, que me están entrando celos de la tal Parca que por muy vieja que sea eso de abandonarse en sus brazos tampoco es que tenga gracia, mejor te abandonas en los míos.

Pero se ve que ha preferido a la Parca porque se ha tirado en el sofá y desde allí  se ha puesto a describirme los ires y venires de la punzada migratoria administrados por la pelleja. Que si se pone por aquí pero luego gira y se da la vuelta y que si aquí más que dolor es quemazón, que si baja de intensidad, que si sube, que si viene, que si va. Que sí, que ahora sí, que ya, que llega, que ya siente el estertor final.

Lo que os digo, conmigo no muestra tanta pasión,  celos de la Parca.

Venga, Toni, le propongo por sacarle de tan morbosa situación, ¿por qué no hacemos juntos la respiración consciente del yoga o pranayama, dicho con propiedad, que eso relaja mucho y une a las parejas? Te la enseño, que la he aprendido de ver a la Patricia. Mira, es así,  le indico sentándome a su lado y levantándome el jersey para que aprenda el sistema,  tienes que inflar el abdomen y luego…

Estás más gorda

Hombre, para ser tus últimas palabras no están muy bien escogidas.

A las cinco y media en Sol, nieve o no,  le guasapeo a la Noe con mayor celeridad que antes y un poco de rabia.