Mes: enero 2015

Reflexiones de la Esme

Nada, que no le da la gana  dar el primer paso. Al Universo, digo.  Espero y espero pero permanece tan inescrutable y a su bola como siempre. Tan lejano y cercano a la vez porque Universo somos todos y también este quiosco, (¡coño, qué frío hace!) y yo en su interior aterida perdida. ¿O es que Universo es solo lo que está por encima?, pero ,¿por encima de qué?  Ah, no, calla, que eso era el firmamento, me estoy haciendo un lío, eso me pasa por no haber prestado atención en las clases de naturales, que así se llamaba en mis tiempos estudiantiles el conocimiento del medio o science, dicho en bilingüe.

Es que en aquellos entonces no me interesaba el saber por el saber, me interesaba más el amor por el amor. Lo que me gustaba el Jesús Fernández Montes, alias Zopenco, la de horas que he pasado mirándole el cogote (se sentaba delante). Voy a buscarle en Facebook a ver si se ha casado y tiene descendencia. Huy qué horror, que feísimo se ha puesto, ahora sí que hace honor a su apodo, quita, quita, mejor recordarle en el pupitre con su cabellera morena intacta.

Me da rabia reconocerlo y de hecho no se lo pienso reconocer pero va a tener razón mi amiga Eva en que conspirar es malo. O sea que sí, que el Universo conspira pero en mi contra y en la de Fernández Montes, visto lo visto. Por eso no salgo de este quiosco. Con lo grande que es el mundo y que yo tenga que estar siempre encerrada en este cubículo…

Pero si para conspirar hacen falta varios, ¿con quién conspira el Universo si ya no hay nada más y todo está contenido en él? ¿Con otros Universos? O será que son sus partes integrantes las que conspiran: los planetas, las estrellas, los agujeros negros, la materia, la antimateria, el tiempo…todos ahí confabulándose contra Esmeralda la quiosquera.

Muy poco creíble me está pareciendo. ¿De qué vas, Paulo Coelho, y por qué te me apareces repentinamente sobre los bancos cuando voy desencantada a mi trabajo?, ¿Qué pretendes, liarme, embaucarme?Pues a menuda parte vas, ahora mismo te arrojo con saña a la papelera más cercana o, mejor, voy a hacer una suelta de libro y que otro tonto pique. Al banco que vuelves y ojalá te escarches.

Está claro que la iniciativa la tengo que tomar yo, el Universo va a lo que todos los Universos, son todos iguales los Universos, no te puedes fiar de ningún Universo. Pero ¿qué ven mis gafas de presbicia brujuleando por la red? Cómo no se me habrá ocurrido antes, esto sí que puede ser el filón, esto sí que va a serlo. Si es la última moda y yo perdiendo el tiempo con filosofías de baratillo.  Crowdfunding, ahí está el futuro. El mío por lo menos. Voy a llamar a Eva para contárselo.

El Universo conspira

Tienes que pasarte hoy por el parque sea como sea, me comunica Esmeralda telefónicamente a media mañana.

No va a ser fácil, Esme, es que…

Yo no he dicho que fuera fácil, he dicho que te vengas que voy a enseñarte una cosa que te vas a quedar alucinada.

Pues si no me avanzas algo no voy, tienes que tentarme más.

De acuerdo, visualiza la situación: diez de la mañana, avanzo hacia el quiosco envuelta en nieblas, qué día más asqueroso, ¿verdad? como sucio, me están dando ganas de lavarlo.

Ibas muy bien pero te has torcido, sigue por donde la niebla, cíñete a la información y no metas opiniones que lo estropeas.

Bueno, retomo: Esmeralda, una atractiva mujer de…(los años no los digo que ya lo sabes y tampoco es un dato relevante)…avanza casi a ciegas entre la niebla en dirección a su puesto de trabajo, un quiosco en mitad de un bello parque. Bello sí puedo decir, ¿no? porque aunque esto de la belleza es bastante relativo, todos estamos de acuerdo en que el parque del Retiro es muy bello. Y atractiva también por el mismo motivo.

Venga, puedes pero hasta ahora no percibo novedad alguna en lo que me estás contando, ergo, no voy.

No sé de dónde te has sacado el ergo y casi que no quiero saberlo, atenta: la tal Esmeralda camina con desencanto, eso se nota en que arrastra los pies y mira hacia abajo en vez de hacia arriba. Su desencanto es debido a que todos sus proyectos se frustran pese a ser buenísimos, el por qué lo desconoce, lo que sí conoce es a otras personas mucho más necias que ella, dónde va a parar, que alcanzan el triunfo y llegan a las metas que se han propuesto con gran regocijo. Ella tiene pocos regocijos de esos.

Ahí has metido otra vez opinión y no sé dónde quieres desembocar.

Pues en el instante en que la protagonista de este relato breve, muy breve, es decir, yo misma, ve posado en un banco gélido un objeto rectangular. Se acerca a mirar pensando que será cualquier chorrada sin importancia que alguien se ha dejado por descuido, no olvides que está muy desencantada. Al acercarse ve que es un libro. Se pone las gafas de cerca sin las cuáles no ve nada, no por la edad sino por la niebla, y lee: el alquimista. Qué coñazo, piensa la mujer bella y misteriosa.

Me está entrando la risa

Nada de risas que me estropeas el momento cumbre o álgido, como prefieras: lo abre al azar y, ¿qué lee?

No sé, ¿qué?

Esto: “el universo conspira para que tus deseos se cumplan”. Música apoteósica, apertura de cielos y rayos de sol incendiando su magnífica cabellera sin teñir porque no le hace falta, que no tiene canas. Eso no ha pasado pero no me digas que lo de encontrar el libro, que eso sí, no es una señal.

¿Una señal de qué?

De que mis deseos están próximos a hacerse realidad porque si el Universo conspira…

Te advierto, Esme, que esa frase está mal construida porque conspirar quiere decir que entre varios se pongan de acuerdo para lograr algo malo o perjudicial, luego, por no decir otra vez ergo, tus deseos no se pueden cumplir si provienen de una conspiración.

Primero que si ergo y ahora que si te defino conspiración, no sé qué haces dándole al mocho cuando podrías estar sentadita en la RAE. Mejor no vengas porque tienes una de esas mañanas pedantes,racionales y agoreras y me vas a chafar la ilusión. Estoy convencida de que esto es una señal, una advertencia del destino, un aviso, todo eso y mucho más.

Escucha el final: la mujer llega a su puesto de trabajo, abre el quiosco y se sienta en su interior esperando clientes, no llegan porque hace una mañana de perros que pa qué,pero no le importa porque sabe que grandes acontecimientos aguardan. Acaricia el libro, se cruza de brazos y espera tranquilamente a que sea el Universo quién dé el primer paso, que no queda bien tomar siempre la iniciativa, delata ansia.

Adiós, Esme, cuelgo que viene mi jefa por el pasillo con cara de que también conspira y no precisamente para que mis deseos se cumplan.

Del revés

¿Que les pasa a veces a los días que se dan la vuelta?, ¿lo hacen por llamar la atención, es que quieren decirnos algo y por eso nos pinchan o es que son así naturalmente, revirados, retorcidos, días del revés al igual que hay días firmes y bien plantados, de fuertes cimientos?

No es que nos suceda nada extraordinario en esos días que se dan la vuelta, ni grandes acontecimientos ni sucesos inesperados ni catástrofes. No es necesario, basta con que los objetos cotidianos que nos rodean y en los que no solemos ni fijarnos se nos vuelvan extraños. Extraña la ventana, rarita la planta, atípica la taza del desayuno, desconocido nuestro cuerpo caminando por el pasillo tan familiar pero que hoy no es mas que un tubo en el que estamos encerrados.

Son angustiosos esos días que amanecen así, contrahechos. ¿Y si ya nunca más volvemos a sentirnos cómodos en nuestro cuerpo, en nuestra casa, en la calle, en el mundo?, ¿y si la vida se convierte en una sucesión de días raros, pierde sus contornos, nos hace perder los nuestros?

Menos mal que los días son de corta duración, apenas unas horas, y detrás de uno viene otro que no tiene por qué ser igual que el anterior, que no suele serlo.

(Del cuaderno de doña Marga)

O milagro o casualidad

A ver si ahora me voy a volver beata. Nunca he sido mucho de creer en santos ni en las estampitas que los representan pero el san Francisco de Sales me ha hecho caso. O eso o ha sido una casualidad. En la vida todo es así: o milagro o casualidad, depende de cómo se quiera interpretar. Sea como sea, la Patricia se ha pasado toda la mañana sentada frente a su pantalla como una alumna aplicada y yo he podido campar a mis anchas por los amplios territorios de este hogar. Cuando me he cansado de campar, me he sentado.

Dicen las expertas, qué pesadas son, que en las casas siempre hay algo que hacer. No estoy tan de acuerdo con esa afirmación lanzada, seguramente, por un grupo de hiperactivas que por huir de sí mismas y de sus desolados interiores se lían a trabajar haga falta o no. Ayer pulí, repasé, froté, rebañé y escarbé tanto, bajo las férreas imposiciones de mi jefa, que hoy estaba todo inmaculado. No me voy a poner a limpiar lo que no está sucio, que eso no puede ser bueno para la salud del mobiliario.

Me he instalado en la cocina, he sacado mi libretilla y me he puesto también a escribir pensando que a lo mejor el santo había repartido sus gracias entre patrona y empleada. Pero cuando más afanada estaba construyendo frases y oraciones, ha sonado el móvil de mis suplicios. Sí, era precisamente esa en la que estáis pensando, la Esmeralda.

Ahora no puedo, Esme, que estoy a mitad de párrafo.

¿Qué haces escribiendo en horas de trabajo? Si yo fuera tu jefa ya te habría echado.

Pero no lo eres y que sepas que he intentado trabajar pero no he encontrado función que acometer.

Pero si en las casas siempre hay algo que hacer.

¿Has sido tú, Esmeralda, la perpetradora de esa frase odiosa?

A mí me la decía mi madre y yo me la he creído, ¿a ti no te la decía la tuya?

Es posible pero, ¿qué querías, solo hablar o te aqueja alguna inquietud?

Lo segundo, lo segundo, siempre y en cualquier situación, lo segundo. Mira, he estado pensando, ¿tú crees que tengo alguna posibilidad de que Mark Zuckerberg prescriba mi novela? Es que acabo de leer que si te pasa eso es mucho mejor que si te toca el gordo de la lotería, ya no tienes que hacer nada más en lo que te reste de vida que todo se te dará por añadidura, así de poderoso es el dedo de Dios. Y como ha dicho que va a prescribir libros cada quince días pues ya va quedando menos para que escoja…qué nervios, mira que si…

Perdona que te chafe el delirium tremens pero, ¿cómo va a elegir el Mark tu novela si ni siquiera está publicada?

Ah, eso, qué más da, no lo veo impedimento. La tengo colgada en mi muro, todos los días hablo de ella y ese hombre lo ve todo que para eso la empresa es suya y tiene poderes.

Tanto como todo, todo…y por curiosidad, ¿qué título le has puesto?

Hija, es que titular se me da fatal, he pensado muchos pero todos los he ido descartando, si es que están todos los títulos ya pillaos, qué ansia tiene la gente con acaparar titulaciones.De momento se llama la novela de Esme, ¿queda mal?

Bastante mal, si te soy sincera

No me lo seas, por favor, que la sinceridad es muy desagradable y sugiéreme algo.

Es que no la he leído y así, sin saber el contenido, no puedo darle el toque de gracia.

Eso da igual, el caso es que llame la atención, la de Mark principalmente, la del resto de mindudis lo mismo me da. Venga, como hoy no tienes nada que hacer, piénsame un título pero rapidito que la prescripción está al caer.

Pues sí que…voy a orar otra vez al de Sales aunque mucho estoy abusando de tan simpático señor, se va a hartar y me va a cortar el grifo, mejor me lo invento yo directamente. Pues no sé, no se me ocurre nada, este no que ya existe, este tampoco que se parece mucho a ese otro, este menos que suena a plagio de lejos. No, si va a tener razón la Esme en que ya no hay títulos disponibles. Siempre se le puede añadir un número al final, Guerra y Paz 50 (por los años de la Esme) o La Montaña Mágica 30 (por los del Zuckerberg), que igual así se fija. En este caso no sería casualidad, directamente milagro.

Varapalos y ruegos

Ayer el Toni con sus prisiones y hoy la Patricia con sus malos humores, es mucho lo que los seres humanos tenemos que aguantar en nuestras vidas diarias pero yo miro al al cielo,  lo veo azul, que la contaminación pierde mucho en las distancias cortas,  y me pongo tan contenta. Soy de alegría fácil pero no tengo mérito porque me sale sin esfuerzo.

Resulta que la editora empoderada, la que con tanto ahínco clava sus tacones sobre el parqué de mi jefa sin importarle que esté recién acuchillado, le ha propinado un duro varapalo, como dicen en la prensa, al escrito de la Patri, ese que la tiene atadita  la silla y que debe terminar pero no sabe cómo.

La Patri se lo estaba contando toda compungida a una amiga suya por teléfono y yo, como sombra de ella que soy y como cotilla que también, lo he oído todo. Aclaro que sólo soy cotilla en mi entorno laboral, es una manera como otra cualquiera de matar el aburrimiento que me produce la persecución de pelusas, el atrapamiento del polvo y el alisamiento de arrugas en las telas también conocido como planchar.

Total, que se queja la Patricia de que la editora tampoco está conforme con el nuevo final que ha ideado porque dice que sigue sin ser un final, que lo único que ha hecho desde que le dio la prórroga para que rematara es alargar la historia innecesariamente poniéndose muy pesada y repetitiva. Que da la sensación de que no sabe qué hacer con sus personajes, que no se dirigen a ninguna parte, que se han estancado en sus comportamientos, que son planos, que no hay acción ni argumento y que falta una idea clara de lo que quiere contar desde el principio. Casi me doy por aludida pero no puede ser, que a mí esa señora no me conoce de nada.

Después de contarle todo esto a su amiga se ha puesto a llorar un poco, un par de lagrimillas nada más, pobre, pero enseguida se ha recuperado y después de hacer unas cuantas respiraciones con los ojos cerrados, se ve que a ciegas entra el aire mejor, ha vuelto a la carga del eterno teclear. Pero,de pronto, ha parado, no estaba inspirada, seguramente, y se ha dedicado a darme varapalos ella a mí durante toda la mañana.

Aquí hay polvo, mira, me dice levantando una foto y mostrándome el cerco delator, esta camisa repásala otra vez que le has dejado una arruga en la manga, te has olvidado de ese rincón y  todo en ese plan obsesivo compulsivo .

Muy pesadita para mi gusto pero no me lo he tomado como algo personal porque ya tengo la experiencia de anteriores trabajos y sé que cuando el jefe se pone borde es, casi siempre, porque previamente alguien le ha machacado a él. Hasta el más supremo entre los supremos tiene a otro por encima que le toca las narices, esto está bastante demostrado por la ciencia infusa.

Aún así, ruego a san Francisco de Sales, patrono de los escritores, para que ilumine a mi Patri, le devuelva la creatividad perdida,  se despreocupe de la limpieza, regrese de inmediato a su bendito ordenador, escriba de un tirón toda la mañana con gran provecho y acierto y me deje vivir en paz y armonía. Amén.

El cautivo

El cuerpo es la cárcel del alma, se pone el Toni esta mañana dejando caer de golpe toda su robusta prisión sobre el sofá.

Muy motivadora la frase para una relajada mañana de domingo, ¿a qué se debe?

No es mía, lo admito, es de Platón y se debe a que me duele mucho una pierna. Mira, me muestra apoyando sobre el suelo su pierna de siempre. ¿Ves?

Veo tu pierna y el pijama que la recubre, eso veo.

Ay, qué dolor más fuerte, es como una punzada o una cuchillada aguda, así como de medio lado. De un cero a un diez me duele un ocho.

Pues has sacado un notable en dolor pernil pero ahora vístete y nos vamos a dar un paseo que hace sol.

¿No pretenderás que me interne en esa niebla viscosa de contaminación poniendo en riesgo mi ya de por sí precaria salud?

Sí, lo pretendo  porque la contaminación y la pierna no tienen nada que ver.

Que te crees tú eso, el cuerpo es un todo y lo que pasa en un órgano influye al resto. De aquí no me muevo hoy y además voy a leer.

Te noto muy holístico y también noto que has cambiado de autor porque ese libro que acabas de abrir no es el del Hölderlin que tan apasionantes momentos nos ha hecho pasar. Pero poesía sí me parece.

Te lo parece porque lo es, me responde escondiendo el libro con muy poco disimulo. Se ve que el camello de su confianza, amparado en la oscuridad y el jaleo del bar, le ha suministrado una nueva sustancia poética. Qué desespero de hombre, voy a llamar a la Esme para que me asesore y consuele.

Esme, ¿qué hago?, el Toni se ha acantonado en el sofá con otro libro de poemas y dice que el cuerpo es la cárcel del alma.

En el cajón de la derecha, ahí no, más abajo, al lado de las medicinas. En tu armario, colgado de una percha, en la entrada, dentro de la caja de las llaves, en la nevera, al fondo, si se ve nada más abrir, delante de tus narices, guapa. Donde tú los hayas puesto, leches.

¿Pero qué te pasa a ti también, Esmeralda?

Estos, que nunca encuentran nada y se creen que soy el servicio de información veinticuatro horas. No sé qué responderte a tu pregunta porque ya he contestado a demasiadas por hoy pero sí, estoy de acuerdo con esa frase, el cuerpo es un centro penitenciario, ojalá me dieran la condicional y pudiera salir por patas, del cuerpo y de mi casa, también.

El cuerpo también te da alegrías, Esmeralda, no te pongas en plan Toni.

Sí, a veces, sí, eso es verdad, y te dejo que estoy rumiando una idea que creo que esta vez sí, esta vez me catapulta,  ya te la cuento mañana por si quieres dar el salto conmigo. Verás, verás cuando me vaya de casa a rular por el mundo dando conferencias y se queden solos y no encuentren nada y tengan que ser ellos los que guarden y busquen y encuentren o desencuentren, verás, verás…

Lo único que veo por el momento es a Toni el cautivo hozando en el sofá.

 

El reto

Pero,¿qué veo allende el quiosco? Mis ojos se turban y se nublan ante tamaña visión y no, no es por la contaminación, aunque también, es por la extrañeza que me causa contemplar a la Esmeralda sentada en su silla y leyendo bajo un helado castaño. Me los froto por si se me ha metido tanto monóxido de carbono que percibo situaciones y escenas inexistentes pero no, es ella, mi amiga íntima de Madrid y sí, lee.

No me digas que uno de tus propósitos para el año nuevo es darte a la lectura. Te felicito, Esme, yo también me propuse ser culta y letrada y,mal que bien, algo me voy puliendo. De todas formas, no es esta la estación más propicia para leer a la intemperie, yo que tú me volvía al interior del quiosco.

Es que dentro está la zona wi-fi con sus múltiples tentaciones: mirar a los gemelos de Charlene y Alberto de Mónaco para ver a quién de los dos se parecen más, por ponerte un ejemplo básico. Y contestando a tu pregunta; mío, mío, no se puede decir que sea el propósito. Mi personalidad, lo sabes, es más propensa a la acción que a la reflexión, pero tampoco quiero ser la más tonta del Facebook. El propósito es del jefe, de Mark Zukerberg, el que se inventó eso tan bonito de los muros, las fotos de perfil, los montones de amigos a los que dar envidia con nuestras ideales vidas y los me gusta a tutiplén. Nos ha puesto el reto de leer dos libros al mes y ha montado un club. ¡Qué pereza! Esto parece el colegio pero ya sabes que yo enseguida me pico, soy mujer de retos. Ponme un reto, cuanto más difícil, mejor, que me lanzo de cabeza.

Pues sí que eres fácil de retar, Esmeralda, entras a todos los trapos, hasta a los virtuales ¿ Y qué libro os ha puesto el profe?

Se titula “El fin del poder” y es un ladrillo de marca mayor pero eso no lo vayas comentando por ahí que quedas mal, eso solo entre nosotras. Ya no eres nadie si no has leído este libro.

¿Y de qué va?

No sé, me esperaba un novelón, tipo el mío, con crímenes y amoríos, lo bonito, vaya, pero el autor sólo habla y habla exponiendo ideas, muy abstracto para mi gusto. Dice Marck que lo ha elegido porque cree firmemente que el mundo está cambiando para darle al individuo el poder que de siempre han tenido gobiernos, militares y organizaciones.  Fíjate que eso ya te lo dije yo cuando te hablé de nuestro empoderamiento.

Qué visionaria eres, Esmeralda.

Mucho. ¿A ti los libros te sumergen en situaciones intensas? porque a Mark sí.

Al que le sumergen en situaciones intensas es al Toni,los libros y casi todo lo demás, es muy intenso de por sí.

A mí es que me cuesta  eso de sumergirme y lo de la intensidad tampoco termino de…

Persevera, Esmeralda, que si insistes igual lo notas.

Venga, pues voy a intentarlo, no me distraigas con tu cháchara de persona que no pertenece al club de Mark. Porque tú no tienes Feis, ¿verdad?

No, no tengo.

Ni feiseas ni tuiteas ni instagrameas, vas mal, estás fuera de onda.

Pero tengo un blog.

Serás antigualla.  Y dos piernas también tienes. Anda, déjame que lea.

Para ser el primer libro que has elegido no has estado muy acertado, Zuckerberg, desde mi  quiosco te lo digo y te lo escribo en mi muro. Tendrías que habernos mandado Ana Karenina, Cumbres Borrascosas, no sé, de ese estilo, un novelón de los de  sumergirse de verdad en la más intensa intensidad. Bufff, voy a dejarlo un ratito, a ver, a ver a quién se parece la niña… clavadita a la Charlene pero sin tantas espaldas.

Gracias, contaminación

Gracias, contaminación. Gracias, cielo  emponzoñado. Gracias, apestosa y turbia atmósfera. Gracias y más gracias a todos los tubos de escape que vierten su porquería sin cesar.

Agradece cada día algo a la vida, está escrito en una agenda que me han regalado, pero no es que esté siguiendo ciegamente ese consejo, no soy yo de seguir los consejos de una agenda, que a saber de qué clase de persona procederán, no soy yo muy de seguir consejos en general. Si doy tanto las gracias es porque, debido a la suciedad ambiental, el Toni se ha dejado de rimas y versos, le ha propinado un manotazo al libraco de Hölderlin y ha regresado a su ser.

Ya es el hombre indignado que solía, ya es el sarcástico camarero cabreado con el mundo y sus pobladores. Año nuevo, Toni viejo. Respiro otra vez, aire mugriento, por supuesto, pero muy tranquilamente.

¿Pero no lo hueles?, me ha gritado esta mañana abriendo con violencia nuestra ventana con vistas a muro.

Sí, ya están friendo cebolla y sólo son las siete y media. Alguien hace la comida antes de irse a trabajar. Cierra.

Cierro, claro que cierro pero no por la cebolla, huele a monóxido de carbono, a dióxido de azufre y de nitrógeno.

Pero, ¿cómo va a oler a eso si no son cosas de cocinar?

Te digo yo que sí y mezclado con aceite de freír churros. Mira, si se ve por arriba, asomando bien la cabeza, la capa oscura, ahí está. Nos envuelve, nos asfixia, nos ciñe pero bien ceñidos, dice abriendo otra vez y asomándose en escorzo.

Pues yo solo veo la luna y el cielo azul.

¡Azul!, me grita, no blasfemes, azul parece de cerca pero de lejos es marrón, míralo.

Me voy a meter en la página web del Ayuntamiento a ver qué dicen, anuncia dejando la ventana abierta, ignoro el motivo.

Pero cierra primero la ventana, majo, que nos aterimos y entran los monóxidos, le reprendo sin resultado.

Preguntas más frecuentes, le oigo mascullar, “¿qué es la contaminación?, ¿cuál es la diferencia entre emisión e inmisión?” No puede ser, nos están tomando el pelo, pero ¿quién va a ser el idiota que pregunte eso? Y sigue: “El Sistema Integral del Aire del Ayuntamiento de Madrid permite conocer en cada momento los niveles de contaminación del municipio”. Como si no los conociéramos bastante…”El Plan de Calidad del Aire es el instrumento clave para conseguir que los niveles de calidad de”…No puedo leer más, me siento insultado y escupido ¿tú no?

Dice que no puede leer más pero continúa haciéndolo y en voz bien alta: escucha qué preciosidad, el Plan consta de tres subsistemas, el de vigilancia (miran y ven que sí, que está muy contaminado), el de predicción (predicen que mañana va a a estar igual o peor) y el de información( nos lo cuentan aunque tampoco siempre, qué detalle). “Cada sistema tiene una misión muy específica y se encuentran conectados entre sí”.Y debajo viene un esquema dibujado en el que muestran las conexiones por si no habíamos entendido algo ¡Qué sentido del humor tan sutil! No sé si salir a matar.

Tómate tu Hölderlin, Toni, le sugiero al verle tan alterado, que una cosa es que vuelvas a ser tú y otra que te dé un infarto y ya no vuelvas más a ser ni tú ni nadie.

Poco puede hacer la poesía ante esta avalancha de realismo sucio que se le ha venido encima, se pone todo dramático.

Gracias, Servicio de Protección de la Atmósfera sito en la calle Bustamante 16, no proteges nada y mucho menos la atmósfera pero me has devuelto a mí más genuino Toni.

Un buen fracaso

La Patricia ha abandonado su rincón de la creación como animalejo que deja su guarida y con cara de muy mala leche y el espíritu navideño más que justito, se ha marchado a hacer compras de última hora. El Jacobín y yo nos hemos ido al parque donde nos aguardaba, también con cara de mala leche y todavía menos espíritu de ese, la Esme tras su quiosco.

¿Qué te pasa, Esmeralda, que te veo amustiada, todavía no has escrito la carta a los Reyes?

No me esperaba ese tópico en tu boca, me salta toda arisca. Dos días más de Navidades y fabrico una bomba nuclear. Es uranio lo que hace falta, ¿verdad?, si es que es lo malo que tiene cumplir años, que pierdes la ilusión por el camino y otras muchas cosas, ahora que caigo, hasta a ti misma terminas por perderte pero el mundo sigue impertérrito con sus mismas tonterías, el mundo se niega a evolucionar. Odio el roscón, por cierto.

Bueno, hija, que tampoco es para tanto, son tradiciones, costumbres, son ritos…

Que sí, que ya sé lo que es, no seas pesada, Eva, si eso es precisamente lo que me pasa, que ya me sé todo demasiado bien, que lo he visto muchas veces, que estoy de vuelta, y de revuelta. Y ahora calla que voy a visualizar.

Y se me pone la mar de concentrada mirando muy fijamente una cartulina con recortes de revista pegados que tiene colgada en una de las paredes del quiosco.

No pongas esa cara de asombro, pánfila, que esto es un collage de los deseos, aquí he colocado todo lo que quiero para este año, lo miro cada día un rato y así se fija en la mente subconsciente y luego ella ya se encarga y actúa en consecuencia.

¿Te crees eso, Esmeralda?

Todo lo firmemente que mi escepticismo innato me permite.

O sea, que no te lo crees pero lo haces igualmente. Y a los Reyes, ¿qué les has pedido?

Y dale molino con los reyes. Pues mira, te lo voy a decir, ya que eres tan cansina: que me recojan la casa que la tengo hecha unos zarrios, que me quiten el árbol de Navidad con todos sus colgarajos y que pasen la aspiradora antes de irse. Ah y ya puestos que me dejen el desayuno preparado y la comida del día siguiente, mira tú que esa es mi carta.

Esme, qué petición tan rara.

Cada una pide lo que más falta le hace. Espero que no me contesten lo mismo que mis hijos, ahora voy, ahora voy, y luego no se muevan del Oriente. Bueno, dejemos en paz a los tres señores magos y voy a visualizar un ratillo más, no me hables que si me desconcentro no se me graba el mensaje que me estoy auto enviando.

Algo de triunfo me ha parecido que se decía entre dientes, tanto que dice que está de vuelta y que ya se lo conoce todo hasta el hartazgo y sigue aferrada al éxito sin entender que donde esté un buen fracaso…

 

 

 

 

La luna se ve gorda

Cuánto se aburre la luna toda sola en lo alto del cielo. Algún avión pasa raspándola pero enseguida se aleja, se aleja y vuelve a quedarse sola. Y todos esos cretinos ahí abajo señalándola: mira qué luna, ¿habéis visto la luna?, ¡oh, qué luna!

Ella se ve gorda, se ve fea, tan blanca y reseca y, encima, venga a hacerle fotos. Está de fotógrafos hasta las lunares narices. Pero no puede moverse ni esconderse cuando quiere, si alguna nube se pasara para taparla un rato…bah, a esas ya las conoce, van a lo suyo, todo el día viajando. Y ella sin parar de orbitar alrededor de ese planeta sucio donde tantos tontos la miran y señalan y le cantan que si esto que si lo otro. Tonterías de gente que no ha visto otra cosa, si solo es la luna, la costrosa, vieja y gorda luna.

Por entretenerse se pone a mirar su reflejo en las ventanas de un edificio de oficinas feo y gris.
Por hacer algo.
Se mira en una y al pasar a la siguiente su silueta se deforma, así pasa un buen rato reflejándose de una ventana a otra, riéndose de sus propias transformaciones.
En la planta baja hay un bingo. Bingo, bingo, bingo, centellean unas letras de colores. Luna, luna, luna, hace lo mismo ella en las ventanas de arriba copiando el ritmo de las letras.

Uno de los empleados del bingo sale a la puerta a fumarse un cigarro, mira hacia arriba, la ve y le lanza una bocanada de humo. Está llena, dice aplastando el cigarro con el pie y metiéndose de nuevo en la sala porque hace un frío que pela.

Está sola y se ve gorda.

 

(Cuaderno de doña Marga)