Día: 3 febrero, 2015

Días laberinto

No se puede salir fácilmente de los días laberinto, en ellos se pasan muchas horas, a veces todas, buscando la puerta. Tiene que haber una puerta puesto que entramos por ella, puesto que la abrimos bien de mañana y con un leve chirrido, que ya daba una cierta pista sobre la oxidación y la falta de ligereza del terreno que pisábamos, nos cedió el paso.

Tal vez si hubiéramos hecho caso de ese chirrido, si lo hubiéramos dotado de significado nos hubiera sido posible evitar el día sin salida,recular, dar marcha atrás, no entrar. No le dimos importancia y aquí estamos ahora, luchando contra su densidad, atrapados en su mismo centro.

Confuso, enredado sobre sí mismo, de consistencia de tela de araña y pegajosa atmósfera, nos ofrece mil caminos, nos incita a recorrer sus numerosas callejuelas, sus múltiples ramales, se divierte desorientándonos.

No era por aquí, media vuelta, por aquí tampoco, ni por aquí, otra vez estamos en el medio, perdidos, dudando de la puerta que creímos abrir, del día al que accedimos, de nosotros mismos.

(Cuaderno de doña Marga)