Día: 5 febrero, 2015

La ermitaña

“Quiosco cerrado por inclemencias invernales, no vengas, estoy en casa”, me ha mensajeado esta mañana Esmeralda.

“No pensaba ir con este frío”, le he contestado yo. En realidad sí que pensaba y me ha contrariado bastante tener que incumplir con mi deber, por llamarlo de alguna manera.

Bueno, qué le vamos a hacer, ya encontraré la forma de sobrellevar la mañana, o eso creía. Tienes plancha, me anunciado la Patricia desde su ordenador arrebujada en seis chales y escribiendo con mitones. Madre mía, cómo le gusta la interpretación, si tiene la calefacción a tope,pero se ve que así se siente ella como más heroína de las letras.

Enchufo la plancha,contemplo no sin cierto desánimo la ristra de camisas del Husband que me esperan y miro el móvil que he colocado sobre la mesa con la intención de hipnotizarlo. Cuando iba al instituto y me gustaba algún chico hacía lo mismo: mirar fijamente el teléfono y pensar con toda la fuerza de mi mente, que me llame, que me llame, que me llame. Nunca me dio resultado pero hoy sí. La Esme, impulsada por mis telepáticos poderes, me ha llamado.

Qué maravilla, esto es vida, estoy sola en casa, no hago más que ir de un cuarto a otro comprobando que no hay nadie, ni mis hijos, ni mi padre ni el Hipólito ni la madre que los parió a todos.

De dos de esos que has citado eres tú la madre.

Ya me entiendes, estoy de dueña y señora de mis dominios, casi nunca tengo los dominios para mí pero hoy sí, claro que tengo que limpiarlos y eso ya no me parece tan de dueña y señora, me parece más bien de esclava. Pues no pienso hacer nada que ya estoy harta de recoger calcetines del suelo. Me voy a sentar en el sofá  y….no sé lo que haré luego pero este silencio, esta paz, este espacio mío y solo mío….la felicidad. Me encanta estar sola, ¿a ti no?

Un rato sí pero todo el día,no.

A mí todo el día, toda la semana, todo el mes y toda la vida.

Esme, te cansarías, la prueba es que solo llevas media hora y ya me estás llamando, tú no estás hecha para la soledad.

Que sí, tú qué sabes, y te llamo más por hacerte un favor que porque de verdad me apetezca, en realidad me estoy esforzando pero quiero colgar.

Pues cuelga.

Sí, cuelgo, de mis soledades vengo y a mis soledades voy. Lope de Vega, para que lo sepas, son de esas cosas que se te quedan grabadas, sería una premonición. Adiós.

Plancho yo también en bastante soledad porque la compañía de la Patricia absorta en sus escrituras no sirve. Voy por la tercera camisa cuando la solitaria vuelve a la carga.

Esto es el paraíso terrenal, pero el edén no era un sitio muy divertido,¿verdad?, por eso pecaron nuestros primeros padres. No sé si pecar yo también pero es que sola…pierde gracia. No sé cómo tu jefa aguanta tanto tiempo intramuros, qué aburrimiento,por Dios.

Es que tiene mundos interiores.

Yo también pero no me cambian, será que a ella se le renuevan a diario, los míos siempre son los mismos y, claro, me los tengo ya más que explorados. Pero no quiero huir de mí misma que dicen que es malo, el silencio es bueno, eso también lo dicen, el silencio interior. Voy a ver si logro conectarme con él.

Pero tienes música y se oyen voces

Claro, tengo puesta la radio y la tele y música también porque si no me entra miedo, es que mi casa habla sola, se oyen crujidos, desplazamientos, el viento por las rendijas…Es la falta de costumbre, qué raro se me está haciendo el hogar sin tener a nadie para gritar ni con quién pelearme que es básicamente lo que hago con los miembros de mi famila.

No sé qué decirte, acuérdate de Lope de Vega.

Que le den y no cuelgues todavía. Qué mal rollo el silencio interior y hasta el exterior, si me apuras. Me largo a la calle en busca de contacto humano, ya estoy fuera,  qué alivio, un atasco y todos pitando a la vez, gente, gente,  me voy a meter en el metro a que me apretujen, ya puedes colgar, adiós.

Adiós, ermitaña, adiós.