Día: 13 febrero, 2015

Ser de luz

A la Noemi deberían prohibirle el acceso a las revistas por el sumo daño que causan en sus circunvoluciones cerebrales que creo que se dice así. Ya le he dicho muchas veces, pero muchas, que no tiene que creerse todo lo que está impreso en un papel pero a ella, que le costó tanto aprender a leer, las letras escritas le causan mucha impresión y tiende a sobrevalorarlas y a tomárselas al pie de ellas mismas.

Lo digo porque ha leído, no quiero saber dónde, una descripción o, mejor dicho, una lista de diez puntos o decálogo, que es lo que se lleva ahora, de lo que es un ser de luz y está empeñada en que ella es uno de esos seres porque en algunos de los puntos se ve más que reflejada.

Digo, mira Noemi, déjate de seres de luz y vamos a merendar que te estás quedando en los huesos en ese afán tuyo por imitar a las celebritis. Que no es por eso, se defiende, es porque a su natural delgado se suma que las chinas para las que trabaja no le dejan salir a comer y tiene que contentarse con dar unos bocados rápidos en la trastienda rodeada de cajas y de unos colchones donde sospecha que duermen sus jefas.

Mira, igual si cambio otra vez de sector y me inclino por el comercio que es de donde inicialmente yo procedo, era reponedora en un supermercado hasta que me quedé sin trabajo, pierdo los kilos que me sobran. Es que es muy difícil adelgazar teniendo una nevera bien surtida justo a tus espaldas de la que Patricia me deja disponer a mi antojo. Generosa es que nunca ha protestado por los tientos que le doy al jamón.

Pero volviendo al ser de luz, dice Noemi que una de sus características es que no es consciente de que lo es hasta que no pasa mucho tiempo. Como yo, asegura ella, que hasta que no he leído esto de los seres de luces no era consciente. Y sigues sin serlo, pienso yo.

Con el segundo rasgo de los luminosos, haber tenido amigos imaginarios en la infancia, coincido total, ¿Te acuerdas de Mari Paz?, se me pone, ¿esa amiga mía que tú odiabas porque no existía y nunca quería jugar a lo mismo que tú? Como para no odiarla, Noe, si la utilizabas en mi contra y para salirte con la tuya. Pues menudo trimestre que me diste con la insustancial de la Mari Paz.

Que sí, que ella va a ser de luz porque también pensaba siempre de pequeña que los adultos estaban equivocados, porque siempre se ha sentido en la vida acompañada por una presencia que la guía y la quiere bien.

Si te refieres a mí, gracias, Noemi, sabes que puedes contar conmigo ahora y siempre.
Que no se refería a mí pero que se alegra de saberlo y a continuación dice que le falla un poco el siguiente punto que es sentirte en conexión y fascinada cuando miras al cielo, dado que ella mira poco al cielo y bastante más a los escaparates de las tiendas. Que ahí ve más como ser de luz al Toni.

Seguro, digo yo ya dándole la razón y riéndome por dentro.

¿Verdad que yo siempre he sabido cuando una persona miente o dice la verdad?, me pregunta retóricamente luego. Pues eso es tipiquísimo de los seres luz, que no se las cuelan así como así. Soy, prácticamente seguro.
Lo de ayudar a la humanidad ya no tanto porque yo a la humanidad la veo muy lejana y demasiado abstracta pero lo de que te compadezcas de todo y de todos, eso sí, ¿a qué yo lloro en todas las películas?

Otra pregunta retórica que no he contestado porque no era necesario. Los números, a base de hipidos y gipidos, que monta en el cine la Noemi son conocidos en toda la comarca.

Muy bien, digo ya para ir terminando la conversación, pongamos que eres de luz, y ahora, ¿qué tienes que hacer?

Pues nada, seguir siéndolo y pasar por el mundo iluminando las sombras, no las de Grey sino las de toda la vida, las normales, y lo oscuro, lo negro y todo eso. Estoy más contenta….

Como para no estarlo, iluminada Noemi, pero yo que tú me estaba una temporada sin leer revistas, no por nada, sino porque te están confundiendo levemente.

Que si quiere que me haga un test, sacado de la misma revista, muy fiable porque ella se lo ha hecho, para saber si mi amor verdadero es el Toni o aún tiene que aparecer el bueno.

Le he dicho que no porque, sinceramente, prefiero no saberlo.