Día: 16 febrero, 2015

Indiferencia de la mañana

No entiendo a las ventanas, me extraña su simetría sobre los muros, que sigan abriéndose y cerrándose como cada día. Ni al cielo, será idiota, ahí sigue con su lucero del alba, la luz abriéndose paso como si nada.  Ni al suelo, sólido y sufrido, soportando las diarias pisadas. Deberías temblar un poco por lo menos, resquebrajarte levemente, hundirte al menos en parte, engullir algo, hacer un poco de teatro aunque sólo sea para acompañarme.

Y esos pájaros, ¿qué hacen trinando desde dentro del árbol? Por no mencionar al árbol, a todos los árboles de la calle que siguen repartiendo sombras como suelen, a la misma calle lineal con sus mismos viandantes apresurados. A los viandantes, a los coches, a los autobuses, al camión de la basura, a los perros que olisquean los rincones.

Pero ¿qué les pasa a todos, es que no se han dado cuenta, es que piensan seguir comportándose igual que siempre? Saberlo tienen que saberlo, tú te has ido y para siempre, ya no estás en esta casa, ni en esta calle, ni en este mundo.

Es insoportable la indiferencia del barrendero que pasa justo ahora con su carrito, la de los niños que cruzan para ir al colegio haciendo ruido con las mochilas de ruedas, la de los porteros que se asoman a fregar su parcela de calle y a tomar el pulso a la mañana, la indiferencia de la mañana entera.

(Cuaderno de doña Marga)

Agapi mou

Me he enamorado, me suelta la Esme recién empezado el lunes.

Esme, es una primicia de las buenas, te lo admito, pero en estos momentos acabo de ponerme los guantes de goma así que corto y cuelgo.

¿De qué color son?, pregunta ella absurdamente.

Son rosas, ¿por?

Muy bien, como las mujeres de la limpieza griegas que protestan con el puño en alto enfundado en guantes de ese color, vas bien, por el buen camino. A mí es que últimamente todo lo heleno…

No te entiendo nada. Ya me he puesto también el delantal y ahora me calzo las zapatillas, primero una, ahora la otra, me hago la coleta y …

Y ya estás hecha un Cristo, pero a lo que íbamos, ¿no te intriga saber de quién me he enamorado pero que muy locamente con toda la pasión de la madurez que es mucha y abundante?

Bueno, venga, pero es que ya lo sé, del Hipólito, que te habrá arreglado esas dos puertas que no te cerraban bien, la del baño y la del cuarto del Jonás y ya con eso te tiene ganada para una semana.

No hago más que darte pistas y no lo pillas. No es el Hipólito, a él lo quiero pero con ese amor ya más tranquilo y reposado que da el tiempo y la convivencia de cinco meses, atenuada la pasión. Es del otro, de Yannis.

No le pongo cara, Esme, ¿de dónde te lo has sacado?

De las noticias, de dónde va a ser, qué poco informada estás, te estoy hablando del hombre más atractivo, interesante, macizo, heróico, al que mejor le sientan las bufandas , los abrigos y la calva: de Varoufakis, ministro de finanzas griego. Lucha por los derechos de los oprimidos y se enfrenta a los poderosos , manda a la mierda a la troika y todo con esa sonrisa como de medio lado….estoy que bebo los eolos por él, dicho así, en mitológico.

Ah, bueno, es un amor platónico, entonces te voy a colgar porque la exclusiva ha perdido todo el interés.

Espera, espera, ¿crees que tengo alguna oportunidad con Yanis?, es de mi edad, año arriba, año abajo. Estoy buscando a su novia en internet , aquí la tengo,  es guapa y rubia ,qué rabia, pero ¿y qué?, yo también, en estilo morena racial soy un bellezón, puedo competir si quiero. Y sí, quiero.

Esme, romper parejas no está bien. Pero ¿qué tonterías estoy diciendo? Como si tuvieras alguna posibilidad. Voy a por la lejía, a ver si me centro.

Torres más altas han caído, Danae, oigo que está diciendo la Esme en son de amenaza, supongo que a la novia del Yannis.

¿Quieres colgar ya, Esmeralda?

No me oye pero yo a ella sí y sigue con sus insanos ensueños: tenemos mucho en común, los orígenes humildes, el porte impactante, nuestras ansias de justicia e igualdad, los dos somos economistas formados, él más macro y yo más micro pero así nos complementamos.  Él es experto en teoría de juegos y yo en la práctica, no en vano fui trilera en tiempos pasados. Yannis, agapi mou.

La lejía no me hace nada, voy a colgar y pruebo con los efluvios del amoniaco. Realidad, ven a mí y después dale un repaso a la Esme, imploro abriendo el bote.