Día: 18 febrero, 2015

Depresión post parto

La Patricia ha vuelto al mundo de los vivos, lo que quiere decir que ha terminado su novela o lo que sea que estuviera escribiendo que a lo mejor no se puede encuadrar en ese género literario y es una obra experimental mezcla de géneros distintos. La Esme dice que de ser así, no sería nada original, que eso ya está inventado y superado y que ahora lo que se lleva es lo vintage o vuelta a lo clásico. El novelón de toda la vida con su trama, su nudo y su desenlace, con su bueno y con su malo y con su principio y su final, como la suya sin ir más lejos y sin querer auto citarse, que no es eso.
El ser de luz o Noemi, por su parte, opina que se lleva todo, cualquier cosa, igual que en los roperíos, libertad total para crear. Pero la Noemi de literatura no tiene ni idea, hubo un tiempo en que presumía de virginidad literaria, es decir, de que nunca se había leído un libro y aún así había sobrevivido en este mundo sin grandes contratiempos. Habiendo películas, pa qué, era su inculto argumento. Ahora ya no presume de mente inmaculada en lo que a lecturas se refiere pero es porque se ha dado cuenta de que manifestarse así no es culturalmente correcto. Se calla pero sospecho que se mantiene intacta y sin mancillar. A ella no la ha tocado ningún libro ni ella les ha tocado a ellos, revistas sí se mete para el cuerpo pero eso es otro leer.

A todo esto y después de esta disertación para no llegar a ninguna parte, es la esencia de las disertaciones, o para llegar al mismo sitio en el que empecé, sé que mi jefa ha terminado su obra, llamémosla así, porque ayer cerró la tapa al ordenador, se sacudió el polvo imaginario de las manos y exclamó no sé si con alivio o con pena o con ambos: bueno, pues ya está, terminada por fin.
Tiene que ser eso porque a continuación se levantó y se puso a dar vueltas por la casa como vaca sin cencerro. Se asomaba a una ventana, suspiraba, se sentaba un rato en el sofá a leer un libro, suspiraba otra vez, bebía agua, eliminaba lo bebido, se paseaba otra vez, más suspiros. Lo que son todos los síntomas de una depresión post parto. Y es que la mujer, como es lógico, tiene que echar de menos a sus personajes, no en vano ha pasado con ellos más tiempo que con los que habitamos el mundo real.

Pues resulta que en uno de esos melancólicos paseos por los largos pasillos de su hogar, la he visto llevarse una mano a su plano abdomen con mucho ensimismamiento y me ha dado por pensar que o bien es un gesto metafórico para expresar la vaciedad de su vientre creativo o es que un Jacobín segundo o Jacobina primera va a venir a este mundo.
Y hablando de partos y post partos, a la que también le queda poco para nacer es a mi sobrina Manuela. Mi hermana Lauri no cabe en sí ni de gozo ni de nada más porque está como un trullo. Lo cual me congratula enormemente porque ya estaba harta de que ella siempre fuera la fina y yo la basta y de escuchar decir a mi madre: pero come Lauri, hija; tú no, Eva, deja ya de rebañar. En fin, son pequeñas e inocentes venganzas que la misma vida te pone en el camino a modo de entretenimiento, nada con maldad.