Juegos

Una hilera de niños sigue a Manuel el portero cuando a media tarde abandona el crucigrama y se levanta para colocar los cubos de basura o regar. Los niños están jugando a carreras, a policías y ladrones o al escondite pero, en cuanto ven que Manuel sale, interrumpen el juego y se colocan en fila detrás, cojeando como él.

Es muy divertido imitar los andares rengos del portero, sentir lo que siente desplazándose con una pierna normal y otra estirada detrás que se arrastra. Les sale muy bien porque han ensayado muchas tardes. Algunas veces incluso prueban cuando no está el portero, igual que cuando juegan a ser ciegos avanzando con los ojos cerrados y tanteando con las manos. Es bastante más difícil ser ciego que cojo. Ser cojo es fácil, no tiene tanto mérito Manuel.

El portero nunca se enfada ni les regaña ni les insulta ni va con el cuento a los padres. Él sigue a lo suyo, indiferente a la cola infantil que se mueve tras él, como si no se diera cuenta de que acarrea una fila de imitadores. Lo sabe porque, a veces, riéndose, se gira repentinamente y les apunta con la manguera como si les fuera a mojar. No les moja aunque podría.

La manga riega que aquí no llega, le gritan los niños nerviosos deshaciendo la fila y dispersándose. Desearían que se atreviera a mojarlos, que los empapara, que los persiguiera cojeando, que se defendiera. Pero solo los asusta un poco, solo apunta y, si acaso, lanza un poco de agua hacia un árbol lejano y se ríe mostrando unos dientes desparejos. Luego vuelve a su mesa, despacio, con la pierna a rastras y ya sentado, retoma el crucigrama.

El juego divertido ha terminado, se acabó por hoy la fila de falsos cojos detrás del cojo verdadero. Vuelven al escondite, a las carreras, a policías y ladrones pero desganados, sin el interés de antes. A última hora de la tarde se sientan a comer pipas sobre la valla. Manuel también descansa, se fuma un cigarro apoyado en el cubo de basura. Mira a lo lejos, por detrás de los árboles, donde empieza la carretera, su cara difuminada por las volutas de humo.

(Cuaderno de doña Marga)

Anuncios

13 comentarios en “Juegos

  1. Que chulas esas épocas en las que los niños podían jugar en la calle a policías y ladrones. Y cuanta falta hacen esos manueles, porque hoy en día, la mayoría de la gente ha perdido ese sentido del humor. Una pena. Besitos

  2. Jejej por aquí aún se ven esas cosas, por suerte la vida con niños en el pueblo es así. Y tenemos nuestro portero particular, el alguacil del pueblo. Al que los niños corean y persiguen para que ponga la Sirena del camión del ayuntamiento. Es mucho más famoso que el propio alcalde, y hasta mi hijo lo reconoce en cuanto dan un bando y su voz suena por todo el pueblo a través de los altavoces.

      1. Ains es que con estas cosas inevitablemente recuerdo mi infancia con mis abuelos, todo el día en la calle descubriendo cosas nuevas y me pongo ñoña jajaj. Me gusta que mi hijo tenga la oportunidad de criarse igual.

  3. Al principio pensaba que Manuel se iba a girar e iba a soltar un guantazo, pero luego la historia ha dado un giro y he visto que era de esos porteros más buenos que el pan, de los que ya no quedan.
    Me encantan los porteros alegres y bonachones, te saludan con entusiasmo y te contagian su alegría.

  4. Qué majo este Manuel. Creo que ya se ha perdido tanto el sentido del humor como los juegos infantiles del estilo de “policías y ladrones”. No sé si será que me vuelvo vieja pero empiezo a sentir cierta nostalgia del pasado. Un besote!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s