Día: 30 marzo, 2015

Como el mar

Que le recuerdo al mar, me ha soltado el Toni. Qué bonito, Toni, es lo más romántico que me has dicho en mucho tiempo (en cualquier tiempo, si me paro a pensarlo). El extraño suceso ha acaecido mientras lo estábamos mirando hipnotizados ( que así  es como lo miramos los seres de meseta profunda). Al instante se lo he guasapeado a la Noemi, es un defecto que tengo, lo guasapeo todo o, si no, lo blogueo o las dos acciones a la par. De las otras redes no tengo, no he querido por el bien de mi formación que también tengo que leer de vez en cuando.

No te fíes, ha sido su lacónica respuesta. Anda ésta, qué envidiosa, como a ella no tiene pareja estable… El último con el que estuvo le duró una semana,  lo justo para decirle, “Noe, te quiero lo que más ” y salir corriendo. El caso es que me he quedado pensativa mirando al mar por un lado y al Toni de reojo por el otro. Estaba muy quieto y callado, muy tacitúrnico. Digo, por romper tan incómoda situación: Toni, me ha gustado mucho esa comparación que has establecido entre mi persona y el mar, pero querría saber por qué. Yo creía que me iba a decir que por su misterio, su inmensidad, por la cantidad de bolsas de plástico que atesora que yo también soy muy de atesorar bolsas de plástico, pero no. Nada de eso. Que se lo recuerdo porque cuando parece que me voy a callar, vuelvo a empezar y así sigo infinitamente.

O sea, que soy un loro, digo propinadole un codazo. Yo no he dicho eso, me matiza, sino que entre una frase tuya y la siguiente hay muy poco espacio para el silencio, como entre una ola y otra. Eso no puede ser bueno pero no se lo quiero contar a la Noe porque me va a contestar con el odioso “ya te lo dije”. Por eso lo blogueo, para desahogarme, pero ahora me callo (a ver si puedo)  que estoy de vacaciones y tengo que mirar fijamente al mar para llevármelo de vuelta bien impreso en las retinas o donde quiera él imprimirse. Es verdad, parece que se calla pero luego no.  Vuelve otra vez y otra y otra.Igualito que yo.