Día: 7 abril, 2015

Cartelitos

Anda pero, ¿qué es todo esto?, me he extrañado al entrar en casa de la doña Marga y ver que por todas partes hay cartelitos que designan lo que es cada cosa. Cocina, dice en la puerta de entrada a la cocina, cafetera, está pegado encima de la cafetera, cepillos de dientes, pone en el vaso donde se colocan los cepillos dentales, pan, está bordado en la tela que recubre el cesto. Pero esto último del pan ya estaba antes, es un objeto de esos que ya compras con la indicación puesta y un uso restringido ,como esos pijamas en los que está estampado un buenas noches y una luna y unas estrellas. Pues ya no te atreves a ponértelo de día para estar en casa por muy cómodo que sea por no contradecir. Pero estos carteles son distintos, estos tienen la finalidad de que el don Margarito no se pierda y mantenga cierta autonomía básica.

Se lo han sugerido a la doña Repolluda en el centro de día y ella se lo ha tomado muy en serio y ha llenado la casa de carteles recordatorios. Pero yo le veo un problema,  aunque el don Margarito pasa muy buenos ratos de entretenimiento leyéndolos con la mano debajo de la barbilla como si fuera un intelectual en pleno proceso reflexivo, no entiende lo que lee. Hila las letras más o menos bien y pronuncia con claridad aunque a veces cambia de sitio las sílabas, pero sospecho, y es más que una sospecha, que le falta  comprensión lectora. Con lo cual, estamos igual que antes. Esta tarde, por ejemplo, le he pillado sacando el contenido del cubo de basura y colocándolo por los estantes como si fuera la compra.

Digo, no don Margarito, ¿qué pone aquí? Ba-su-ra, ha deletreado él con aires de satisfacción. Pues eso, esto no es para comer, es para tirar. Se ha reído como si yo fuera la despistada , me ha dado un empujón a los que es bastante aficionado y ha metido el envase de un yogur vacío en la nevera deletreando muy serio co-mi-da. Pues si qué.

Ahora dice la doña Repolluda que si el problema son las letras que se lo sustituyamos por dibujos y me ha puesto a mí a pintar. He dibujado una taza humeante (o lo he pretendido) y a un señor bebiendo de ella y la he pegado en la cafetera, a ese mismo señor lavandose los dientes para el vaso de los cepillos, a ese mismo señor tirando algo asqueroso a la basura para pegar en el cubo. Vamos, que me he pasado toda la tarde dibujando a muchos don Margaritos en diversas actitudes cotidianas. El problema es que yo dibujo muy mal, ya se lo he advertido a doña Repolluda. Tan mal que hasta a mí me cuesta enteder qué leches hace el señor de los dibujos en cada viñeta y si lo que sujeta entre las manos es un cepillo de dientes o un cuchillo. Esto último me ha preocupado y entonces le he añadido una explicación escrita a los dibujos: señor que se lava los dientes, señor que desayuna, señor que se peina, señor que tira la basura, señor que ve la tele. Pero si no entiende lo que lee, volvemos a lo mismo, tendría que hacer más dibujos y sería un proceso infinito. Lo infinito me da agobio, será porque yo soy finita.

He acabado cansadísima y con dolor de cuello de lo tensa que me pongo cuando tengo que dibujar y no creo que sirva para mucho, excepto para liarle al pobre hombre más de lo que ya está. La doña Marga tampoco confía en las bondades del método pero dice que obedezca a la doña Repolluda, que es mejor que le siga la corriente para que crea que maneja la situación aunque la situación sea y ha hecho un gesto con el pulgar hacia abajo que yo he traducido como que ella no le ve arreglo posible. Y si una madre no se lo ve seguro que es porque no lo tiene ni con cartelitos ni sin ellos.

Los rollos de cada cual

Llevaba mi rollo vacacional perfectamente estructurado con la aviesa intención ( aviesa es una palabra que pega mucho con intención por eso la he puesto, por eso y porque lo era) de largárselo a la Esme. Punto 1. Llegada al destino y encuentro con el mar. Punto 1.a. Lo que dijo el Toni. Punto 1. b lo que le contesté yo. Punto 2.a. Alimentos y bebidas consumidos. Punto 2. b lugares donde se consumieron. Y así sucesivamente.

El hecho de organizar y esquematizar ayuda mucho a exponer las ideas principales sin desviarte del camino y evitando los dos peligros que acechan a toda largada de rollo: que el interlocutor o víctima aproveche esa desviación para meter cuña y endosarte su propio rollo, que también traía convenientemente estructurado, y así pasar de la manera más tonta a ser tú la víctima ; o perderte tanto que termines por contar otra cosa distinta a la que querías en un principio. Que es justamente lo que me está pasando ahora. Yo quería hablar de libros y lectura y he terminado hablando de largada de rollos. Pero tiene una explicación y es esta que viene a continuación.

No he podido colocar mi esquema de puntos y colores, así lo veía yo en mi imaginación, subrayadito y todo con rotuladores fluorescentes, porque la Esme no estaba en el quiosco, estaba su padre acompañado del Jonás, el hijo de la Esme. Tampoco tengo tanta confianza con tan simpático señor como para someterle a la narración de mis vacaciones. Y en cuanto al hijo, siempre lleva unos cascos puestos, con lo cual es como si ya de entrada te dijera ¡ni de coña! Sin embargo, se los ha quitado un momento o más bien se los ha quitado su abuelo de un  certero manotazo para iniciar un interesante debate sobre libros y lectura del que ya no me da tiempo a hablar hoy. Solo os avanzo que el abuelo estaba a favor y el nieto en contra y que, en cierto modo, los dos me han convencido porque soy una persona con las ideas muy poco claras.

Bueno, pues con la pesada carga de mi charla no emitida me he tenido que desplazar hasta mi puesto de trabajo. Y mientras expulsaba el polvo de la mesilla de la Patri y ojeaba los libros que tiene encima, he visto en uno de ellos una cita que me ha llamado la atención: “Más querría encontrar quien oyera las mías que a quien me narre las suyas”. La cita es de Plauto que supongo que era escritor y romano pero más no sé de él y estoy segura de que hablaba de eso, de la humana apetencia por largar los propios rollos. Me ha parecido que venía muy al pelo de todo lo anterior. Esa necesidad que tenemos de que nos escuchen, luego ya escuchar nosotros….lo dejó así en puntos suspensivos por aquello de que cada uno saque sus propias conclusiones.