Los rollos de cada cual

Llevaba mi rollo vacacional perfectamente estructurado con la aviesa intención ( aviesa es una palabra que pega mucho con intención por eso la he puesto, por eso y porque lo era) de largárselo a la Esme. Punto 1. Llegada al destino y encuentro con el mar. Punto 1.a. Lo que dijo el Toni. Punto 1. b lo que le contesté yo. Punto 2.a. Alimentos y bebidas consumidos. Punto 2. b lugares donde se consumieron. Y así sucesivamente.

El hecho de organizar y esquematizar ayuda mucho a exponer las ideas principales sin desviarte del camino y evitando los dos peligros que acechan a toda largada de rollo: que el interlocutor o víctima aproveche esa desviación para meter cuña y endosarte su propio rollo, que también traía convenientemente estructurado, y así pasar de la manera más tonta a ser tú la víctima ; o perderte tanto que termines por contar otra cosa distinta a la que querías en un principio. Que es justamente lo que me está pasando ahora. Yo quería hablar de libros y lectura y he terminado hablando de largada de rollos. Pero tiene una explicación y es esta que viene a continuación.

No he podido colocar mi esquema de puntos y colores, así lo veía yo en mi imaginación, subrayadito y todo con rotuladores fluorescentes, porque la Esme no estaba en el quiosco, estaba su padre acompañado del Jonás, el hijo de la Esme. Tampoco tengo tanta confianza con tan simpático señor como para someterle a la narración de mis vacaciones. Y en cuanto al hijo, siempre lleva unos cascos puestos, con lo cual es como si ya de entrada te dijera ¡ni de coña! Sin embargo, se los ha quitado un momento o más bien se los ha quitado su abuelo de un  certero manotazo para iniciar un interesante debate sobre libros y lectura del que ya no me da tiempo a hablar hoy. Solo os avanzo que el abuelo estaba a favor y el nieto en contra y que, en cierto modo, los dos me han convencido porque soy una persona con las ideas muy poco claras.

Bueno, pues con la pesada carga de mi charla no emitida me he tenido que desplazar hasta mi puesto de trabajo. Y mientras expulsaba el polvo de la mesilla de la Patri y ojeaba los libros que tiene encima, he visto en uno de ellos una cita que me ha llamado la atención: “Más querría encontrar quien oyera las mías que a quien me narre las suyas”. La cita es de Plauto que supongo que era escritor y romano pero más no sé de él y estoy segura de que hablaba de eso, de la humana apetencia por largar los propios rollos. Me ha parecido que venía muy al pelo de todo lo anterior. Esa necesidad que tenemos de que nos escuchen, luego ya escuchar nosotros….lo dejó así en puntos suspensivos por aquello de que cada uno saque sus propias conclusiones.

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15 comentarios en “Los rollos de cada cual

    1. Claro, si yo creo que por eso tanta gente tiene blog, por aquello de meter el rollo impunemente. El que quiera leer, que lea. Ahora voy a leer el tuyo, que no se diga. Besos!

  1. Estoy de acuerdo, cuéntanos todo con pelos y señales, y a las malas, a lo único que te expones a que en los comentarios te soltemos los nuestros, jajaja. Besitos

  2. Me ha gustado eso de las ideas contrarias y que ambas te hayan convencido… no es tan paradójico como parece. Está muy bien. En cuanto a lo de escuchar y contar… pues sí. Más de una vez he pensado que hay mucho narrador para tan poco lector…. pero bueno, aquí seguimos, lanzando cada uno lo suyo. Lo que es innegable es que existe esa necesidad de comunicar y compartir y expresar lo propio. Cada uno elije disciplina, una, varias, las que sean, la forma de comunicarlas, y algunas veces a quién. Beso!

    1. Pues sí me pasa a veces, sí, pero no sé si es bueno o malo. Y en cuanto a lo otro, creo que también tenemos ambas tendencias: la de contar y la de que nos cuenten. Sin más voces al otro lado aportando lo suyo seria mucho más aburrido y pobre, incluso puede que nos quedáramos mudos porque unas historias alimentan a otras.

  3. Plauto fue un escritor romano de comedia, tal como has imaginado. Y sí, nuestras contingencias son importantes y merecen un auditorio, las de los demás depende de la empatía que seamos capaces de desarrollar.
    Un post muy reflexivo, Eva, me ha gustado mucho aún sin los aportes de la Esme (que no se entere).

    Un saludo cariñoso desde el otoño argentino

    1. Me alegro muchísimo que te haya gustado, (la Esme no se va a enterar), creo que si algo no te falta es empatía, tus comentarios siempre demuestran que te tomas interés por lo que lees y te pones en el lugar del otro. Muchos besos desde la primavera madrileña, con un poco de alergia incluida.

  4. Jeje muy graciso tu post. A ver… voy a intentar a estructurar un pensamiento:

    1 Somos primates. Y un principio muy primate es “Yo te rasco la espalda si tu me rascas la la mia”. Bueno, realmente no se rascan, se quitan pulgas. Malas pulgas jeje
    1.a Los primates Bonobos se quitan las malas pulgas de otra forma.
    1.b Principio no sé si griego o chino o indio o de vallekas “Si Dios nos dio dos orejas y una boca es para que escuchemos el doble de lo que hablamos”
    1.c Siempre queda la opción ” Habla chucho que no te escucho”.

    Jeje 😉
    Un beso

    1. Oye, pero qué bien estructurado te ha quedado el comentario, me ha encantado. Has esquematizado perfectamente todo lo que he querido decir. Muy bueno, sí señor (o señora) .

  5. Hola Eva,
    Pues yo creo que los que pululamos por ahí, tenemos más necesidad de contar, que de que nos cuenten, pero si bajas la guardia, como tú dices, al final nos cuelan el rollo y tú te quedas con las ganas. A mí, personalmente, no me importa oír y escuchar, así que cuenta, cuenta…
    Besetes de esos posvacacionales…

    1. En general y siendo sinceros, a casi todos nos gusta más hablar que escuchar pero hay de todo, claro. Hay personas que son muy buenas escuchando porque lo hacen de verdad. Eso, por raro, es una maravilla. A mí me gusta mucho hablar, lo admito, pero también soy “escuchanta” cuando corresponde. Besos, María y muchas gracias por escuchar-leer.

  6. Hola, Eva:
    Ya lo decía Lenon: “La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes”. Nos empeñamos en planificar y ¡zas! nos golpea la realidad. Todos tenemos necesidad de contar, de desahogarnos, de que nos escuchen, de que valoren lo que decimos, que nos tomen en cuenta… Protagonismo puro y duro por nuestra parte, como cuando alguien nos dice que se ha ido a la playa y tú interrumpes su relato para acabar contando una anécdota de tu último viaje.
    Me ha gustado el post y me ha hecho pensar. Felicidades.
    Un saludo

  7. Qué sesiones me han dado, a veces, viendo diapositivas. Afortunadamente hoy con esos teléfonos modernos te envían las fotos. Pero tengo la ventaja de no tener otro teléfono moderno que las reciba. Así que con el tiempo he ido ganando en el asunto ese de no soportar viajes ajenos.

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