Día: 12 abril, 2015

Diseños

Cuando me levanto, y mira que madrugo a veces, el mundo ya está puesto. Siempre se me adelanta el que sea que lo coloca todo a su gusto. Ya tengo a la casa de enfrente pero que bien enfrente, los ladrillos rojos, las ventanas también rojas y las palomas en las buhardillas. Si por mi fuera, esa casa no sería roja y nada de palomas, mirlos, pondría yo. Además, la movería un poco a la izquierda porque me tapa el árbol. Así de paso quedaría oculto el edificio horroroso de oficinas, ese mazacote  donde la gente que trabaja, trabaja.

Nada, no hay manera, cuando me levanto y me asomo corriendo a la ventana con la esperanza de que no le haya dado tiempo, ya está todo puesto ahí, como siempre, justo delante. Todos esos coches y esos autobuses y esas antenas pinchonas y el cielo con su color ya elegido de antemano. Hay días que me gusta el tono que le ha puesto pero otros, pues no. Y no es que sea de esas que lo quieren siempre azul, no es eso. A veces lo preferiría plomizo porque yo también lo estoy, por conjuntarnos, y otras le pondría nubes para mirar cómo pasan y así entretenerme un rato. Si me dejaran colocar las cosas a mi gusto. Es lo mínimo ya que tengo que vivir entre ellas.

No va conmigo resignarme a las creaciones de otros y no comprendo que no se me permita hacer mis propios diseños con la de veces que lo he pedido y suplicado, así, al vacío, que es donde se hacen aquí las reclamaciones.  Pues nada, en cuanto me despierto, ya está el dibujo hecho y tampoco es que varíe mucho, empiezo a sospechar que tiene una plantilla y solo modifica cuatro cosillas y, algunos días, ni eso. Jeta.

Incluso si me levanto antes de que haya amanecido, ya tiene colocada la noche con sus borrachos deambulando por debajo, con sus farolas encendidas que no me dejan ver las estrellas, con su luna justo en el centro iluminando una franja de alfombra.

Eso sí me gusta, tampoco lo voy a criticar todo, a la luna la dejaría donde está. Y para celebrarlo y como loca que soy, me pongo en toda la franja y me doy un baño lunar.

(cuaderno de doña Marga)