Día: 13 abril, 2015

Lo visible y lo invisible

Como me descuide, la doña Marga se  hace con el control del blog y toma los mandos y tampoco quiero yo eso que a ver  en qué contenedor vuelco entonces todas las tonterías que me circulan por las mientes, que también se puede decir así en vez de pensamiento, a la manera antigua.

Pues retomando uno de mis temas favoritos -el Toni- os diré que desde que ha empezado la primavera no son los árboles los únicos que han reverdecido, las manías toniescas también y con fuerza inusitada. Diréis y ,no faltos de razón, que me repito, que de esto ya os he hablado muchas veces. Eso los que me leéis desde el principio o casi (gracias), los recientes igual hasta creéis que innovo. Poco, poco pero,¿no se repite también la primavera y nadie le va con reclamaciones? Al contrario, la gente la admira, la fotografía y le ríe todas las gracias como si fuera original. Pues entonces yo también tengo licencia para repetirme, venga.

Es que el Toni no para de quejarse, que si el helicóptero le da paranoia, que si buscan torturarnos con ese bicharraco todo el día dándole a las hélices por encima de nuestras cabezas, que si hace un ruido infernal, que por qué tiene que oír eso en lugar de pájaros que es lo que le gusta a él y que por qué le tiene que despertar la alarma del móvil en lugar de un gallo. La sarta de quejas es más larga pero por abreviar.

De la última ha tenido la culpa un gallo que cantaba de madrugada donde hemos estado de vacaciones, bastante cansinero, todo hay que decirlo, pero al Toni le entusiasmaba, vete tú a saber por qué. En realidad, yo no lo oía porque duermo muy profundamente pero ya se encargaba él de despertarme para que no me perdiera el instante quiquiriquí,  lo que hay que aguantar por la paz parejil.

Aquí en Madrid también me despierta en cuanto oye el helicóptero pero para que me indigne con él y así ser uno en la desgracia. Ya le he dicho que lo deje, que a mí el helicóptero no me molesta. Pues eso le ha indignado más, que cómo puedo ser tan insensible y tener ese caparazón aislante, que si es que no poseo sentidos ni percepciones. Todo eso. Es un plasta, majos. Y tal como os lo digo a vosotros se lo he comunicado a mis amigas de referencia y cabecera: la Esme y la Noemi.

La Esme, que tampoco innova mucho, no me ha hecho ni caso,  que ya tiene ella bastantes plastas a su alrededor como para que yo le venga a hablar de otros, que todos tenemos los nuestros y que la mayoría de las veces nos los merecemos. Así de borde. Bueno, tendría un mal día, tampoco me lo tomo como algo personal.

La Noe ha estado más original en su respuesta, demasiado, para mi gusto. Su teoría es que el Toni tiene cerrados los chacras. Que si no todos, bastantes, y que se lo mire antes de que sea demasiado tarde, que esa cosas del holismo (ella sabrá qué es eso porque yo no) o se pillan a tiempo o ya vas de cráneo en lo que te reste.

Se lo he mirado un poco por encima  sin que se diera cuenta mientras se echaba la siesta dominical pero yo no he visto nada extraordinario, ni abierto ni cerrado. Se me ocurren dos posibilidades: que no se vean porque son invisibles o que no se vean porque no existen. Si me das a elegir, me quedo con la segunda.

La Noe dice que no todo lo que existe está a la vista pero cuando le he respondido que si se refería a la materia oscura se ha quedado callada. Para mí que está elaborando una nueva teoría un poquito más científica y menos esotérica con la que sorprenderme. O eso o que se ha metido en google a buscar “materia oscura qué quiere decir”. También me quedo la segunda.