Día: 22 abril, 2015

Problemillas de a un euro

Esta mañana hemos ido al parque a hacer la visita relámpago a la Esme. Y digo hemos porque la Noemi se ha empeñado en acompañarme. Tranquila, Noe, que no me voy a tirar a las vías del metro, entre otras cosas porque vamos en autobús que nos pilla mejor.

No, Eva, se pone ella, si no es por eso, es porque así me doy una vuelta antes de meterme en la tienda que después en todo el día no veo la luz del sol y de paso saludo a tu amiga la señora mayor. Ella llama así a Esmeralda, ignora que su vida corre peligro como se entere.

Mírala, ahí está con su abanico, qué graciosa. No tan graciosa, Noemi, le desengaño, si porta abanico es porque porta sofocos, de lo que se deduce que porta también mal talante.

Ay, eso es como lo del colegio, si A es igual a B y B es igual a C pues entonces A es igual a C, me acuerdo, me acuerdo.

Sí, bueno, no tiene mucho que ver pero para una enseñanza de la que te acuerdas no te voy a contradecir. Es que los estudios y la Noe nunca se llegaron a entender, por eso cuando se acuerda de algo se alboroza mucho, por aquello de lo excepcional.

Vaya pareja de dos, ¿se puede saber por qué venís juntas a mi pequeña y mediana empresa?, nos pregunta la Esme con un tono que demuestra lo acertado de mi deducción.

Es que ahora vivimos juntas, somos compañeras de piso.

¿Y eso?, frena en seco su abanico Esmeralda la mayor.

Porque el Toni ya no está, me ha dicho que tiene que vivir su sueño rural y se ha marchado.

Pero cagando leches, agrega la Noe con esa finura tan suya. Y la Eva está triste, añade después, como la princesa, de esa poesía también me acuerdo, “la princesa está triste, qué tendrá la princesa, los suspiros se escapan de su boca de fresa, ha perdido la risa, ha perdido el color”, ya no sé más, es que era muy larga.

Qué chorrada: la poesía para empezar, la comparación de Eva con la princesa para continuar y que estés triste para finalizar.

Pues sí, Esme, un poco deprimida sí que estoy.

Pues hija, me salta ella, sumérgete un rato en las noticias y cuando veas cómo está el mundo, te consuelas; eso sí que son tragedias, pero que se marche el Toni no es más que un problemilla barato, de todo a un euro. No me seas ridícula ni estrecha de miras. Infórmate y verás en qué se queda tu micro desgracia, en nada, polvillo. Sopla y se va. Comprenderás que comparado con el sufrimiento de la humanidad y los múltiples males que aquejan al mundo, que el Toni se haya ido al pueblo no es nada, pero nada.

¡Joder!, pues sí que A era igual a C, exclama la Noe.

No se puede decir que tu amiga la señora mayor haya estado muy simpática, me dice luego cuando ya nos encaminábamos, también cagando leches, reconozcámoslo, hacia nuestros trabajos respectivos.

No, mucho no, pero un poco de razón sí que tiene, me ha hecho pensar.

Tiene y no tiene porque, como dice siempre mi abuela, en este hospital a cada uno le duele su mal.

Qué sentenciosa es tu abuela, Noemi y qué bien le quedan las rosquillas.

Que ha perdido la risa, que ha perdido el color, nada, que no me acuerdo.