Día: 26 abril, 2015

Reflexiones de la Esme

A mí escribir tampoco es que me vuelva loca, ahora escribe todo el mundo, como correr, todos corren. Y luego están los que escriben sobre correr. Yo ni corro ni escribo. Cierto que un día corrí pero me sentó mal y verdad también que me escribí una novela en una tarde pero tenía mis intenciones, no era básicamente amor por el arte como es el caso de Eva que escribe porque le gusta y se lo pasa bien, la pobre incauta. Ahora que si una amiga me lo pide…porque no os creáis que soy tan antipática como ella me pinta, tan arisca. Un poco sí, ya me decía mi madre que en paz descanse, qué raspa eres hija, qué asperón. Pero tengo buen fondo, lo que pasa es que los fondos hay que ir a buscarlos precisamente porque están al final, escondidos tras las superficies.

Eva me ha dicho que me dirija a vosotros en confianza como si hablara con unos amigos de toda la vida. Me está costando un poco porque ni os pongo cara ni voz ni manera de ser, me resulta extraño, pero aquí en este espacio soy una mandada, hasta que me desmande y no tardaré mucho, va en mi naturaleza. Mi amiga no pasa por sus mejores momentos, está un poco decaída, es muy joven y padece de los típicos males de la juventud, desamores, acné. Esto último no, tiene buen cutis. Escribe tú unos días, Esmeralda, me ha pedido, hasta que yo me reponga y vuelva a mi ser, no quiero dejar el blog que se me van los lectores. Menudo papelón, guapa, le dije de principio, si es que a mí escribir no termina de apasionarme a no ser que le vea beneficio. Si me hubiera dejado poner un botón de esos de dona si te ha gustado, no se llama timo, se llama crowdfunding, pero no ha querido. Está bien, aunque no me vaya a reportar ningún ingreso, aquí estoy, por eso del buen fondo que os decía antes. Aquí estoy para no decir nada porque como me ha pillado de sopetón no me ha dado tiempo a prepararme el tema.

A Eva ya le he advertido que corre un serio peligro con estas colaboraciones , el de que mi personalidad se imponga y eclipse todo lo demás, incluso el cuaderno de la centenaria que a mí, personalmente y sin querer ofender, no me gusta. O no la entiendo o cuando la entiendo me parece que escribe bobadas, de un gato el otro día, en fin. Mira que si me expando y me expando y como un torrente te lo anego todo. Fíjate qué bonita me ha quedado esta frase y sin ponerle mucho interés. Si es que soy mucha Esmeralda, y cuando me pongo a algo, me sale. Me pasó con el punto, me puse sin saber, por hacer algo con las manos, y me salieron maravillas del tricotado.

Estaría encantada de seguir con vosotros un rato más, queridos amigos invisibles (Eva me han dicho que os trate bien, que no saque a relucir mi lado borde, a ver cuánto aguanto) pero tengo que dejaros porque  llaman a la puerta y es mi padre, fumando, cómo no, mira que le he dicho veces que deje el tabaco pero él, ni caso. Nadie me hace caso: ni mis hijos ni mi padre ni Hipólito (es mi pareja en la actualidad) pero, eso sí, todos piden y exigen.  Hoy, domingo, me toca hacer paella, pues no te creas que me lo van a agradecer, ya verás como le sacan pegas. Un coñazo. Las comidas familiares de los domingos deberían estar prohibidas por ley. Perdón que Eva no quiere que diga tacos, ya me saltaré yo la censura, ya. Se despide de vosotros hasta el próximo post, Esmeralda.

(Si te ha gustado este escrito y crees que lo vale, mándame un email y te paso mi número de cuenta. Apúntate al crowdfunding, es la última moda y tú no querras quedarte desfasado, ¿o es que no te apetece ser un micromecenas?)

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