Extraños en el sofá

No sé cómo hacen algunos para escribir a diario, ayer estuve todo el día y quién dice todo dice los diez minutos del café, dándole vueltas a algún tema para ofreceros, me terminé el café, miré al horizonte, o más bien a un castaño que tengo delante del quiosco, puse una cara lo más parecida posible a la de Virginia Woolf y la conclusión fue: nada.

Así que quité la cara de escritora de relumbre que ni me da resultados prácticos ni me favorece. Lo sé porque me hice un selfi para colgarlo en mi instagram y tuve que borrarlo. La de selfis que borro, para salir bien en uno me tengo que hacer veinte. Es la edad porque yo he sido guapa no, lo que viene a continuación. Qué pena de pretérito imperfecto. El pretérito se va y te quedas con el imperfecto a secas.

Sin embargo anoche, a la hora de la cena, tuve una iluminación o flash, como se decía en mis tiempos mozos, al contemplar a los dos habitantes de mi sofá, esos extraños a los que un día llamé hijos y ahora se lo sigo llamando más por costumbre o por inercia que porque de verdad se comporten como tales. A veces creo que son los del tercero que han subido para usar mi wifi cómodamente aposentados.

En latín de andar por casa: mea culpa. Les eduqué mal, a lo que me iba saliendo, sin leerme libros ni ir a la escuela de padres, les eduqué como pude y a veces, me temo que más veces de la cuenta, les dejé a su libre albedrío para que ellos me dejaran al mío. Intenté inculcarles hábitos cívicos como el de ayudar en las tareas del hogar pero si a la cuarta vez que yo pedía que pusieran la mesa ninguno se movía o si se movían era para matarse entre ellos por ver quién hacía menos, terminaba poniéndola yo para acabar antes y evitar masacres.Y este es el resultado de mi poca paciencia: los extraños del sofá. Parece el título de una película de terror, ¿a que sí?, por algo será.

Para que no se diga que no  me trabajo  la unión familiar y que ya lo he dado todo por perdido, saqué un tema de conversación al azar y se lo lancé a las carnes de mi carne. Vamos a hablar, leches, que somos una familia y las familias se comunican, se cuentan lo que han hecho durante el día, se transmiten sus anhelos y esperanzas. Yo hablaba y, mientras, esos dos desconocidos, sin separar la vista de sus pantallas, movían las cabezas como aquellos perritos que antaño, pero que muy antaño, estuvieron de moda en la parte trasera de los coches.  Luego ya dejaron de moverla no les fuera a dar una tortícolis. Qué agradecida es la maternidad.

Seguí un poco más hablando a mis cojines de punto de cruz hasta que desistí. ¿Qué hay de cena?, dijo  al cabo de un rato uno de los dos, ahora no me acuerdo si la chica o el chico, en un alarde de comunicación extrema. Puré de verduras, respondí  ¿Otra vez?, puf o puag, dijo el otro o tal vez el mismo. Pues hazte tú otra cosa que ya eres mayorcito,  vergüenza debería daros, blablabla, introduce la frase de madre que más te guste porque da igual, ya no me oían.

Ahí acabó todo,  volví a mirarlos con extrañeza, preguntandome, ¿pero de verdad estos dos han vivido  nueve meses en mis entrañas, de verdad fueron aquellos niños adorables (a ratos) a los que ponía gorritos y se dejaban abrazar, me decían mami te quiero y me dibujaban con una corona de reina y muchos corazones rodeándome? No puede ser, son los del tercero.

Si te ha gustado este tema, te sientes identificado porque tú tampoco tienes paciencia ni pedagogía, habitan extraños en tu sofá o piensas que habitarán  algún día, te da pena de mí, me quieres ayudar o , simplemente, te atrae, y mucho,  el micromecenazgo, deja un comentario, y algo en la hucha, no seas rata.

Se despide hasta el próximo post que se me ocurra vuestra desinteresada amiga, Esmeralda.

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25 comentarios en “Extraños en el sofá

  1. Yo no me puedo quejar. Tengo hijo e hija (30 y 36 años). Comíamos y cenábamos todos juntos, charlando, sin tele, sin aparatos tecnológicos (no los había). Ahora él diseña videojuegos (Alemanía) y ella trabaja en Apple (Dublín), jajajá.

      1. Hoy es más difícil educar, hay muchas distracciones, todo lo que se ha diseñado para comunicar favorece, curiosamente, el aislamiento.

  2. Icástico, no sé si estoy muy de acuerdo en eso que dices, educar siempre fue, es y será muy difícil y aislarse siempre será posible, aunque solo sea con la imaginación.
    Los niños hacen lo que ven y hoy sus mayores son más dependientes que ellos de la tecnología. Fíjate en que los carritos de bebé vienen con móvil incorporado, porque a demasiado conductores veo yo que no están por lo que deberían estar.

  3. Todos hemos sido hijos adolescentes (en mi caso concreto, bastante insoportable, he de añadir) y doy fe de que se pasa. Seguro que a los de la Esme se les quita la tontería. Todo es cuestión de paciencia y de tomárselo con humor, que sin humor no somos nada. Jajajaja. Besotes!!!!

  4. no se como darte las gracias, me acabas de quitar un gran peso de encima, la frase de: “Les eduqué mal, a lo que me iba saliendo, sin leerme libros ni ir a la escuela de padres, les eduqué como pude y a veces, me temo que más veces de la cuenta, les dejé a su libre albedrío para que ellos me dejaran al mío” me ha llegado al alma…..y la suscribo completamente.

    Será que mis hijos son los del 4º???

  5. Yo todavía estoy en la fase de los dibujos y los abrazos, pero pronto entraré en terreno pantanoso. Estoy siembre que te siembra, por aquello del que siembra luego recoge. Solo me queda esperar a ver cómo salen los frutos. La vida pasa siempre por las mismas fases. Hay una de alejamiento para volver al acercamiento más adelante. Yo confío en ello, qué otra cosa se puede hacer?.

  6. Yo todavía estoy en la fase de los dibujos y los abrazos, pero pronto entraré en terreno pantanoso. Estoy siembra que te siembra, por aquello del que siembra luego recoge. Solo me queda esperar a ver cómo salen los frutos. La vida pasa siempre por las mismas fases. Hay una de alejamiento para volver al acercamiento más adelante. Yo confío en ello, qué otra cosa se puede hacer?.

    1. Disfruta de esa etapa que la siguiente tampoco tiene por qué ser mala. Me fastidia la gente que siempre te dice, “pues ya verás luego”. Verás o no verás, eso depende. A lo mejor nunca tienes extraños en tu sofá.

  7. Buenooooo,no te preocupes hay gente que lee libros y va a escuelas de padres y ¡tampoco es que lo haga mejor! .Nah yo de pequeña también le hacía dibujos a mí madre,después fui extraña y por culera en el sofá y ahora le mando besitos y abrazos todos los días por wassapp,pero que lo hago por wassapp porque vivimos en ciudades distintas ehhhhh jejejeje.
    Me divierte mucho leerte,un saludo!

  8. Ay Esme, espero que Minififi tarde mucho en llegar a eso. Y también espero que a tus “extraños” les pase lo que a mi y con lo años, aprendan a valorar muchísimo a su madre. Besicos

      1. La gente borde nunca es tanto como parece, y la que no lo parece, suele serlo mucho más, jajaja. Besitos de Minififi y mios!

  9. Reconozco, Esme, tu profunda reflexión sobre los problemas de comunicación que anegan las relaciones familiares. Es tan crítico como los mejores ensayos que he leído sobre la decadencia de la comunicación y la degradación de esa célula de la sociedad que se llama familia. Pero en lo de las aportaciones pecuniarias he de mantenerme firme porque el que mucho abarca poco aprieta. Pero como de admiración ando sobrado, aquí te mando un poco de mi remanente. Que lo sepas.

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