Día: 11 mayo, 2015

El espíritu del Toni

Nunca he creído en la metempsicosis, principalmente porque no sabía lo que era y difícilmente puede uno creer en algo que ignora, pero me está pasando una cosa que tiene toda la pinta de ser una variación de este fenómeno, ahora que ya tengo algunos datos.

Resulta que hay indicios de que parte de la psiquis del Toni, y no la mejor, se ha quedado a vivir en el piso o más bien en mi interior, mientras que él , muy feliz, o no tanto pero eso ya es materia para otra narración, sube y baja de los montes fotografiando matojos y riscos, sobre todo riscos. Dice que es un territorio muy poco explorado y que puede que tenga él un futuro exitoso con sus retratos de piedras y otros impedimentos del camino.

El caso es que me sucede algo muy raro, algo muy poco propio de mí, algo que roza lo misterioso y lo arcano. Esto de lo arcano lo aprendí de cuando la Esme y yo echábamos el tarot en el parque, se lo decíamos mucho  a nuestros clientes porque quedaba muy bien, muy de vidente profesional de toda la vida o congénita. Y eso extraño es que las manías del Toni se están apoderando de mi ser. Yo pensaba que eso era amor y del puro, sin mezclas ni aditivos porque cuando quieres mucho a alguien adoptas rasgos de su personalidad sin darte cuenta.

Un ejemplo es el helicóptero que él tanto odiaba y que a mí nunca me había molestado, de hecho ni lo oía. Pues desde que él no está soy yo la que lo oigo a todas las horas del día, me irrita y me veo en la necesidad de comentarlo. Ya está otra vez aquí el caharro ese, le he dicho con tono de cascarrabias a la Noe a la hora del café matinal. Qué susto me he pegado al oír mi propia voz poseída por el espíritu toniano.Y luego, al salir a la calle las dos juntas, ese mismo espíritu me ha hecho exclamar con cabreo: qué sucio está todo, cuánta basura y qué mal huele con el calor, con lo bien que se estaría ahora en nuestro pueblo con su aire limpio, sus aromas a monte y sus pájaros.

Esto ya no es amor, esto es algo bastante peor y tengo que ponerle nombre,  me ha dicho mi amiga deteniéndose en la boca del metro, de siempre un lugar ideal para hacer diagnósticos mientras te empujan y te arrollan las apresuradas hordas trabajadoras. Voy a mirar en google qué es exactamente lo que tienes. Y echando mano de su teléfono y escribiendo mis síntomas ha encontrado la metempsicosis. “Traspaso de ciertos elementos psíquicos de un cuerpo a otro después de la muerte”, ha leído muy convencida.

Le veo una pega, he tenido que objetar, y es que el Toni no está muerto. Pero ese tipo de pequeños detalles no intimidan a la Noemi ni son capaces de desmontar sus teorías. No está muerto de estar fiambre, en eso te doy la razón, pero sí está muerto en esta vida tuya de ahora porque se ha ido, más muerto que eso… sin embargo, algo de su sustancia interior ha peregrinado para vivificarte momentaneamente, que lo pone aquí tal cual te lo estoy leyendo. Vamos  a ver y para que me entiendas, igual que se ha dejado unos gayumbos y una camiseta olvidados en un cajón, se ha dejado también parte de su mala leche y entonces…

Quitaos del medio, pasmadas, que no dejáis pasar al personal, nos ha gritado un afable usuario del transporte público en hora punta interrumpiendo, por suerte, el discurso argumentativo de la Noe.

Que te den, mamarracho, le ha contestado ella por no faltar a su costumbre de devolver siempre los saludos. Sí, sí, ha proseguido impertérrita, tienes una metempsicosis como la copa de un pino pero ahora no te la puedo solucionar porque llegamos tarde a trabajar, venga, vamos pa dentro.

Y hemos descendido a los infiernos junto al resto de los condenados para expiar, bien apretujados en un vagón de aire viciado, todas nuestras culpas por pertenecer a la miserable y decadente raza humana.

Tiendo de natural al escepticismo y no suelo confiar en fenómenos paranormales pero lo que sí está claro es que yo, como Eva sin contaminar, nunca hubiera escrito semejante frase.