Envidia

La niña morena del pelo corto tiene envidia de su prima por su coleta larga y rubia adornada cada día con un pasador diferente. Envidia porque mueve muy bien las piernas largas y flacas saltando a la goma y llega a sextas sin caerse, enredarse ni tropezar. Envidia porque dibuja con destreza, con suma pulcritud y armonía en cuidados cuadernos cuyas hojas nunca están arrugadas ni sudadas ni emborronadas.

Envidia porque no se asusta con los problemas de matemáticas y se queda quieta en la silla, serena y concentrada hasta que los resuelve, sin llorar ni pegar a la mesa ni lanzar con desesperación la goma y el lápiz ni sentir deseos de matar a alguien, a ese que ha redactado el enunciado desde algún lugar recóndito.

Envidia porque dos hermanos mayores la protegen cuando niños hostiles se aproximan con intenciones aviesas. Porque su armario, siempre ordenado, contiene mucha ropa bonita nunca heredada de otro, organizada por colores y hasta una caja tapizada en tela llena de diademas, pasadores y gomas para el pelo.

Por todo eso y tal vez por algo más siente envidia. Y como la morena del pelo corto pasa todas las vacaciones de verano con su prima, son tres largos meses de envidia y sol ardiente y, a medida que su piel se va poniendo más y mas oscura, el deseo de ser como la otra se acrecienta hasta hacerse insoportable, como el picor de la piel reseca por el cloro y el sol.

Finalmente los días se acortan, un viento fresco y húmedo agita las hojas de los árboles que ya empiezan a amarillear y cada una se traslada a su ciudad de origen. Así, a medida que la luz mengua y su piel se descama y recupera su tono original, la envidia se va disolviendo. Sin la imagen ideal de la prima rubia en la litera de arriba, recupera la alegría de ser como es: morena, con un pelo  tan corto que no admite adornos, torpe en matemáticas,  y con unas botas de goma heredadas de una hermana mayor que la ignora con las que pisa feliz los charcos camino del colegio.

(Cuaderno de doña Marga)

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21 comentarios en “Envidia

  1. Envidiamos lo que creemos que hace feliz al otro en nuestra idea de la felicidad. Tal vez la niña rubia envidia a la morena que se permite andar a saltos en los charcos, sin tanto orden, sin tanta previsibilidad.

    Un abrazo para ti, desde las proximidades de Buenos Aires.

    1. Me ha gustado mucho la primera frase de tu comentario. Es verdad que una vez que comprendes que nadie es del todo feliz, que la vida ideal no existe y que todos pasamos por dificultades, dejas de envidiar.

  2. Vaya con la niña rubia. Pone nerviosa tanta perfección. Por qué será que los niños rubios atraen más que los morenos. Los que hacen anuncios lo saben y lo utilizan.
    Menos mal que la niña morena es capaz de volver a su vida despojándose de esa envidia mala.
    Coincido con etarrago en que al leer estas palabras, se abre una ventana que te permite ver a las dos niñas, incluso puedo respirar el aire.

  3. El cuento del patito feo y el cisne….. Quien no se ha sentido patito feo alguna vez..muy chulo lo que has escrito pero lo que mas me ha gustado ha sido el final….cuando cuentas que la chica morena es feliz

    1. Es feliz porque ha dejado de compararse. Me alegro que te haya gustado, lo ha escrito doña Marga, la señora mayor que cuido. Tenemos un poco de lío entre doña Marga, tu ” amiga” la Esme y yo. Un beso, Tejas Rojas

  4. Y a pesar de esta envidia pasajera que quizás alguna vez todas hemos sentido de la prima rubia, saber, en lo más intimo, que no nos cambiaríamos por nada del mundo con ella de forma permanente . Sí acaso durante un ratito, para saber qué se siente al ser perfecta; para saber qué significa ser el centro del universo y saber qué siente al serlo. Pero no para siempre porque, en el fondo, sabemos que ella jamás experimentará la felicidad de pisar charcos ni tampoco la liberación de no tener que cepillar a diario su larga cabellera rubia.
    Como siempre, un lujo leer tus letras. Gracias por compartirlas.

  5. Ante tanta perfección ajena cualquiera sucumbe. Pero, por extraño que parezca, algunas perfecciones que muestran las personas se basan en que nada se plantean, porque nada entienden. Me parece que lo perfecto es poco natural, vamos, casi anormal, una cosa propia de seres peligrosos.

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