Día: 18 mayo, 2015

Moça tan fermosa

El Toni está dándole vueltas a posibles trabajos que desempeñar. Pero, vamos, que tampoco es que las vueltas que le está dando sean de sofocarse, más bien es como esos que mueven el guiso con la cuchara de madera muy despacio y sin prestar atención porque están pensando en otra cosa. Auguro, como auguranta que fui no hace tanto, que se le van a pegar las lentejas como no le dé más aire.

Digo este fin de semana, a ver, Toni, ¿has pensado ya en qué te vas a poner a trabajar aquí en el pueblo?

No me agobies, se me pone, que me estoy tomando un tiempo de reflexión interna y de relajación porque vivía muy estresado, siempre corriendo.

No sé a qué carreras se referirá porque yo al Toni corriendo, del verbo correr,  no lo he visto nunca. Igual corría por dentro, eso sí puede ser, una maratón interna.

Pues a lo mejor me pongo de pastor, me salta luego como gran opción. Hombre, Toni, no creo que los pastores ganen mucho dinero y, además, en nuestro pueblo no hay ovejas. Razón de más, me dice, las voy a hacer volver, igual hasta me dan una subvención por recuperar un oficio en vías de extinción y lo de la transhumancia y todo eso.

Sí, seguro que te la dan, le digo por no llevarle la contraria. Pues menudo panorama, esto no mejora, pastor, que los pastores se llenan de pulgas, entre otras pegas. Creo que ha leído en algún sitio que hay un pastor poeta y ya se ve él entre cencerro y cencerro componiendo sus bucolismos.

Y encima se lo he contado a la doña Marga, a la Patricia no que no tengo confianza y además lo utilizaría en sus escritos satíricos costumbristas, y va y le defiende. Dice que los hombres tienen que pelear por sus sueños, construir sus destinos y no dejar que sea la vida la que los construya a ellos. Que nuestro paso por este mundo es muy breve,  menos el suyo que está siendo larguísimo, y que no se puede desperdiciar haciendo lo que no nos gusta. Y después de esta perorata pro Toni, va y me pregunta. Y ese Toni que quiere ser pastor, ¿quién es?

Se lo iba a explicar, porque no sé qué le pasa con él que nunca le ubica o hace como que no le ubica, pero no me ha dado ocasión porque se ha puesto a reír y me ha dicho con cara maliciosa, ¿y de que quiere ser pastor: de ovejas, de cabras o de vacas? Porque si es de vacas, tú serías la vaquera y te podrían recitar este poema tan bonito.

Y se pone a recitarme acompañada de golpecitos de bastón y balanceos de trenzas: “Moça tan fermosa non vi en la frontera como la vaquera de la Finojosa. En un verde prado de rosas y flores guardando ganado con otros pastores la vi tan graciosa que apenas creyera que fuera vaquera de la Finojosa”.

Era más largo pero no me acuerdo de más. Luego le ha dado la risa y la tos y yo también me he reído, qué remedio, por lo menos seré una moça fermosa aunque de la Finojosa no, que mi pueblo no se llama así.

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