Día: 1 junio, 2015

Y los lunes sueños son

El problema que veo de ponerse a leer a los clásicos si no estás acostumbrado es que te pueden sentar mal. Cuando yo, en mis ansias por ser culta y leer lo mismo que estuviera leyendo mi jefa, me lei el Ulises, pasé unos días muy malos, como medio mareada y con revoltijos de tripa. Pues yo creo que a la Esme le está pasando lo mismo con Calderón de la Barca y su Vida es Sueño. No tenemos los cuerpos ni las mentes preparadas para ello y luego nos pasa lo que nos pasa, que nos aturullamos.

Porque esta mañana estaba la Esmeralda en su quiosco con mucho trastorno aunque también hay que reconocer que la compañía de su hija, la Anais, no ayuda precisamente a mantener la cordura y el temple. El chico, el Jonás, tiene de bueno que no se mete con nadie y va a su bola, pero la muchacha, además de sus pintas de siniestra que ya dan bastante susto de por sí, sí que interacciona y no para bien. Cosa que dice su madre, ella se ríe burlona, hace una pompa de chicle negro,  de dónde los sacará, y murmura o masculla alguna frase ofensiva como, “está toda loca”, “se le va la olla” o así. Qué maja.

Lo bueno es que la Esme no le hace mucho caso, es como un sonido de fondo molestillo pero nada más,  ella estaba concentrada en lo suyo, el desmenuzamiento de otro monólogo del Segismundo, el que da título al libro, me supongo, porque se repetía mucho la palabra sueño.

Mira lo que pone aquí, Eva, me señala del libro sin decir hola ni nada, “en un mundo tan singular, el vivir solo es soñar; y la experiencia me enseña que el hombre que vive sueña lo que es hasta despertar”. ¿Cómo lo ves?, o sea, que yo ahora mismo estoy soñando que soy Esme la quiosquera y que tengo aquí detrás a mi hija dándome la vara. Digo yo que por qué no me despiertas.

Bueno, si quieres, te pego un meneo a ver qué pasa, le digo por colaborar, pero te advierto que si se te acaba el sueño igual te acabas tú también, es un riesgo que corremos.

Es verdad, porque aquí está escrito que despiertas en el sueño de la muerte, qué mal fario, quita, quita. Pues, ¿sabes lo que te digo? que si la vida es un frenesí, una ilusion, una sombra y una ficción y lo sabes pero no te puedes despertar ni aunque quieras, pues lo que es la vida es una putada.

Luego dices que hablamos mal, pues anda que tú, dice la siniestra muy al quite ella de cualquier desliz o contradicción materna.

Bueno, Esme, pero en ese sueño también hay tramos buenos, sueños de amor, de felicidad, de alegría…y mientras digo esta frase motivadora veo que la Anais se lleva dos dedos a la garaganta como si se quisiera provocar el vómito porque a esta chica todos los mensajes positivos le provocan ese efecto nauseoso.

Pero entonces, si lo bueno también es sueño, cuando te pasa algo que te gusta no te puedes hacer muchas ilusiones ni disfrutarlo del todo porque te vas a despertar. Por lo tanto y lo mires como lo mires, lo que te digo, una putada, sigue la Esme erre que erre.

Está toda loca, dice la chica, estáis todas locas las dos y explota su pompa negra a modo de conclusión. ¿Puedo hacerme un tatuaje de calavera en el hombro?, pregunta a continuación.

Cállate, niña, que te estoy soñando, salta la Esme con mucho  convencimiento .Porque  a esta la estamos soñando y al tatuaje también , ¿verdad Eva?, todo lo estamos soñando, yo te sueño a ti, tú a mí y Anais nos sueña a las dos. Yo sueño que estoy aquí de estas prisiones cargado y soñé que en otro estado mas lisonjero me ví. ¿A qué si?

Pues será que sí,  pero me voy a soñar que paso la aspiradora, que tiendo y que plancho porque ya sueño que llego tarde y a ver cómo le explico a la Patricia que mi retraso es una ilusión, que lo esta soñando y que el cabreo que tiene porque he soñado que no soy puntual es una sombra y una ficción.