Día: 2 junio, 2015

Regalo

Al atardecer salgo a dar un paseo por las calles malolientes. Un viento caliente se divierte escogiendo para mí los olores de las aceras sucias, de las paredes meadas, de las basuras amontonadas en las esquinas. Lo remueve todo componiendo un perfume urbano personalizado y me lo tira a la cara.

Al rato, tal vez arrepentido, saca de un jardín vallado unas notas de jazmín y como un loco las remezcla con todo lo anterior y me hace el envío. Se queda a la espera, sin moverse, sin hablar, sin desplazar objetos ni golpearlos, aguardando mi reacción.

Le doy las gracias con un estornudo y sigo caminando.

(Cuaderno de doña Marga)