Día: 11 junio, 2015

El torbellino de la vida

Menos mal que ya me toca largar a mí y así nos evitamos otro cuento de tortuguitas. Y nos evitamos también a Jiménez y ya os advierto que de ese hombre penoso tiene unos cuantos más, lo he comprobado en un vistazo rápido que le he echado al cuaderno. Eva lo lleva siempre en el bolso pringándolo de bocadillo. Pero eso no es de mi incumbencia

Ayer tuve un día muy malo como ya sabréis, dado que la dueña de esto no se calla ni media. Todo empezó en la parada del autobús cuando vi a mi madre resucitada esperando el 29. No era ella, pero se parecía tanto tantísimo a como yo me imagino que sería si hubiera vivido hasta hoy, que se me puso un nudo en la garganta y me puse a llorar allí mismo. Me salvó del ridículo que estamos en temporada alta de alergias. Últimamente veo muchas señoras mi madre, casi todas llevan una bolsa de plástico en la mano. En la de mi madre de ayer ponía Corsetería Lupe. Me entra una penurria…se supone que yo ya tenía ese duelo más que pasado, pero se ve que hay duelos que nunca terminan del todo.

Así de mal empecé la mañana y ya fue un no parar de lloreras y llantinas , algunas con motivo y otras no tanto. A ver si me voy a empezar a parecer a mi abuela que soltaba la lágrima cuando salía Carrillo por la tele. Creíamos que era una comunista muy entregada ,pero luego empezó también a soltarla cuando aparecía el Papa y tuvimos que retirar el componente ideológico . Lloraba porque sí, como yo ayer.

Sea como sea, me doy miedo cuando me pongo tan mugrienta, en mi interior, por fuera voy muy limpia, pienso que igual ya no se me pasa, que aunque la experiencia me diga que estas tristezas forman parte del torbellino de la vida ( me encanta esa canción cantada por Jean Moreau aunque Vanessa Paradis casi que la canta mejor), me da por creer que puedo quedarme en una de esas oscuridades definitivamente.

Mira que si acabo como Virginia Woolf pero sin su talento. Mira que si en un arrebato me tiro al estanque con latas de refresco en los bolsillos (lo que tengo a mano) y sin una obra detrás que me respalde.  Que sea la hormona, que sea la hormona, ruego a quién haya que rogar. Porque si es la hormona quedas libre de culpa, tu caso entra dentro de la normalidad y tarde o temprano se te acabará pasando.

En fin, hoy estoy más inspirada, así que voy a entonar le tourbillon de la vie y a imaginarme que tengo dos amantes y que llevo una camiseta de rayas y una falda blanca de vuelo como la Moreau en Jul et Jim, una  película tan vintage como yo.  Una cosa muy bonita y de lo más entretenida.