A tiempo

La doña Marga está muy emocionada con una noticia que ha visto en la tele, la de una mujer de su quinta, 102 añitos de nada, que acaba de doctorarse en Alemania. Resulta que a esa señora, que se llama Ingeborg y que es pediatra, los nazis no le dejaron leer su tesis doctoral cuando le tocaba porque su madre era judía y por eso ha tenido que esperar tanto, setenta y siete años, en concreto. Dice la doña Marga que ella también está a tiempo de hacer algo interesante, bonito y satisfactorio.

Claro que sí, le digo yo por no llevarle la contraria y porque me gusta que sea tan optimista, ¿se quiere doctorar también? Eso no, me contesta ella, aunque tampoco te digo que no me dé por escribirme una tesis. Por matar el rato antes de que el rato me mate a mí. Al llegar a mis años hay que tener mucho cuidado con los ratos, son muy traicioneros, más vale tenerlos ocupados para que no se les ocurran malas ideas. También he leído que hace poco una de mi edad se tiró en paracaídas, me dice a continuación guiñando un ojo.

No me diga que se quiere tirar en paracaídas, doña Marga.

No, hija, no quiero pero porque eso ya lo he hecho, lo hice de joven con un paracaídas que me construí yo misma y nos tiramos mi primo y yo desde el tejado de la casa de los abuelos. Él se rompió una pierna, yo me sacudí las faldas nada más. Yo he sido muy bárbara, pero que mucho, se me pone toda orgullosa de sus hazañas guerreras.

Yo creo que se lo inventa porque tiene mucha fantasía aunque igual es verdad, la veo bastante capaz. Por tirarle de la lengua le he dicho que no me la imaginaba llevando una vida de acción y riesgo, que más la veía como alguien reflexivo, escribiendo en sus cuadernos, dando paseos tranquilos y así. Oye, pues le ha sentado mal.

Eso ha sido luego, dama de compañía metomentodo, cuando ya el cuerpo se me ha gastado de tanto uso pero yo he sido tremenda, a escribir me he puesto después por eso que te he explicado de matar los ratos, de atacarles a ellos antes de que te ataquen a ti, pero primero he viajado, he tenido amantes, he subido montañas y he navegado por el Ebro.

¿Por el Ebro? Eso me parece un poco raro.

Es que soy de Zaragoza, me dice, y el Ebro es un río muy bravo, como algunas jotas.

De lo que se entera una, resulta que la doña Marga es maña y mujer de acción.

Todo eso te cuento, me dice observándose las medias de colores. ¿Crees que antes de morirme me publicarán los cuadernos en tapas duras? Me haría ilusión, pero en tapas duras.

¿Me ves mejor o peor que Ingeborg?, de guapa, me refiero.

Mucho más guapa que la Ingeborg, y eso que ella no está nada mal, se nota lo de la navegación por el Ebro, eso tiene que influir.

Pues claro, me contesta. Yo estoy muy ilusionada, tengo esperanzas, siempre las tengo. Casi siempre, casi siempre. Y se ha quedado dormida tan plácidamente. Soñará con Ebros bravos o con tapas duras o con vete tú a saber.

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20 comentarios en “A tiempo

  1. Vamos, fijo que más lozana que la Ingeborg de aquí, Oviedo, a Cuenca. Lo de las tapas duras, no sé, será en la primera edición, que luego les gusta mucho ese rollo de las ediciones de bolsillo y ya ponen tapitas y papel del chungo. Pero que acaban publicando sus cuadernos, más que fijo, vamos, y si hay que recoger firmas en un change de ésos, pues se recogen. ¡Será por firmas! Además, yo podría presidir su club de admiradores, si a ella no le parece mas, claro.

  2. Es un gusto hablar con doña Marga, no es que yo hable con ella, pero cuando nos cuentas las historias yo me veo allí mismo, en un ladito, con las orejas abiertas asintiendo con la cabeza. Parece buena gente esta doña Marga.
    Si estamos formando un club, yo me apunto.

  3. Habláis de un club de fans de Doña marga?? ya estáis tardando y si es necesario se hace un crowding de esos que transforman los proyectos en hechos y se le hace feliz. Mira que está consiguiendo adeptos esta buena señora.

    1. A ver si me la vais a matar de la emoción, que son muchos años, no sé si aguantaría tanta felicidad. Y luego está la Esme, le puede dar un ataque de envidia y se arroja al estanque en un arrebato. Mejor no hagáis nada.

  4. A tiempo y en el tiempo … me gustan tus relatos, sí … y eso de vivir con Doña Marga … un lujo … aunque, claro, los toros hay que verlos desde el ruedo y no en los escalones y con almohadilla.
    Un abrazo Eva.

  5. Rezo por llegar a los 102 como Doña Marga, incluidos el libro de tapas duras, el paracaidas casero, el viaje por el Ebro y por supuesto, las medias de colores! Besicos

  6. Me encanta Doña Marga! Es como la abuela que todos quisiéramos tener. Así de brava, aventurera (yo me creo todo lo que cuenta) y maña.
    Besetes de viernes, Eva.

    1. Haces bien en creerla porque yo creo que, aunque exagerado, lo que cuenta es bastante verdad. Un beso enorme, María. Y otro de parte de doña Marga. Buen fin de semana.

  7. Dile de mi parte a Doña Marga que si ninguna editorial quiere publicar sus cuadernos en tapa dura, nos ponemos entre todos a montar un crowdfunding (¡seguro que a la Esme le encanta esta palabra) y juro, por todos los dioses del Olimpo, que Doña Marga ve sí o sí publicados sus pensamientos. ¡Qué a la buena literatura hay que echarle una mano para que la conozca el mundo! 🙂

  8. Algunas veces me cuesta comentar lo que escribes. No sé si es que soy poco leído o que tú eres muy original. No he leído cosas escritas como las que tú escribes. Por eso no me canso de leer tus capítulos.
    No quiero cansarte con mis comentarios.
    Además, también los dejo para no perderme y saber hasta dónde he leído. Pero este último comentario no lo consideres una descortesía sino sólo una orientación para mis despistes.Ya sabes, como en el cuento, voy dejando migas de pan para no perderme.

    1. No te preocupes si no sabes qué comentar, yo te he leído algunas entradas que me han gustado mucho y no he comentado porque no se me da muy bien el comentario. Lo de que no hayas leído cosas como estas no sé si tomármelo como halago o empezar a preocuparme. Es broma, no importa, el caso es que te lo pases bien leyéndolo y yo escribiéndolo. Al final todo se reduce a eso.

      1. Es un halago.
        Y, aunque sé que es difícil comentar sin decir chorradas, me apetece hacerlo.
        En conjunto describes muy bien, y con humor y sin pretensiones, casi todo lo que ocurre en el mundo de hoy. Fíjate, si resucitase una persona muerta hace cuarenta años no entendería la mayoría de las cosas y tampoco entendería muchos términos.. Hasta qué punto se han “globalizado” las cosas y también el lenguaje. Lo que escribes permitiría a un estudioso de otro tiempo entender nuestra época. Y, además, cuando te apetece tienen algunos pasajes más serios, cambias de estilo, seguramente porque te gusta escribir de varias maneras.
        Pero me apetece comentar porque así te darás cuenta de muchas de las cosas que puedes suscitar en tus lectores.

      2. Me encantan tus comentarios, lo digo de verdad, son graciosos y también inteligentes. Los agradezco de verdad y si sueltas alguna chorrada también es muy bienvenida, si aquí hay a montones…

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