Qué ignominia, hijos míos

A mí tampoco me gusta el té, el orégano sí pero, vamos, que no entiendo ciertos relatos y mucho menos entiendo esa ideíta del club de fans. Hombre, si me queréis hacer uno y, de paso, financiar la publicación de mi novela escrita en una tarde, en la que está contenida el mundo entero, eso ya es otro cantar de los cantares.

Porque en la, por el momento llamada “novela de  Esme”, hay de todo. Le he metido amor, muerte, drogas, sexo, humor, poesía, prosa, fauna, flora ¿Qué más le he metido que ahora no me acuerdo? Ah, sí, calla, paso del tiempo, de eso hay en abundancia, y  también canciones y alguna receta de cocina.  Está pero que muy bien.

El Hipólito, que la ha leído porque si no la lee se arriesga a una muerte cruel y lenta, dice que es un poco engrudo y que se te queda como a medio esófago, pero qué sabrá él de novelas totales. Él sabe de calles de Madrid que para eso es taxista, de programación radiofónica que para eso tambien es taxista,  y de avistar aves los fines de semana que para eso es avistador de aves de fines de semana, pero de novelas y mucho menos totales, no tiene ni pajolera. Sólo me falta el título pero eso es lo de menos porque si la novela me la zanjé en una tarde, pues el título en cinco minutos lo despacho.

El caso es que no era de esto de lo que quería hablar pero antes de ponerme a escribir me he dado una vuelta por el blog este en el que tan generosamente colaboro, he visto lo de vuestro amor y pasión totalmente injustificado por los cuadernos y, o digo algo o rabio. ¿Envidiosa yo? Pues mira, sí, te lo voy a reconocer ya y acabamos antes. Mucho y desde siempre. Tengo ese pecado capital y algún otro, también. No soy como esas que cuando les preguntan, ¿cuál es tu mayor defecto? Contestan haciéndose las sinceras: soy demasiado generosa. Y se quedan tan anchas. A ver, tontarraca, que eso no es un defecto, di que eres mentirosa o ladrona o envidiosa, como yo. Eso ya sí.

La frase de la que quería hablar es esta: cierra la puerta. Está en imperativo y es la que continuamente oigo en mi casa de boca de mis Paquirrines. Explico el contexto para que se entienda mejor: en mi eterno deambular por el hogar recogiendo prendas del suelo, recolocando objetos descolocados, llevando y trayendo ropas y todo eso tan inútil como efímero, entro y salgo de los cuartos, no me queda más remedio, y allí es dónde están ellos cómodamente aposentados frente a sus ordenadores. Nada más intuir mi presencia porque verme no me ven y oírme tampoco a causa de los auriculares que taponan sus oídos -debe de ser que me huelen- una voz ventrílocua proveniente de sus, gracias a mí,  bien alimentados estómagos, ordena:  cierra la puerta. O bien, para ahorrarse una palabra: cierra. Pero, ¿cómo voy a cerrar si todavía estoy dentro?

Porque esto no te lo dicen cuando ya has salido de sus habitáculos si no cuando todavía te encuentras en su interior y no es porque quieran que te encierres con ellos,no, lo que quieren es que salgas cuanto antes y les dejes en paz. Os parecerá una tontería pero hay días en los que “cierra la puerta” o simplemente, cierra, es la única frase que me entregan a modo de dádiva.

Ah, pues mira, ¿y si titulo la novela total Cierra la puerta? No sé si es una mierda de título pero tiene su simbolismo y su sentido profundo, el de la incomunicación humana, el aislamiento, la soledad, el ostracismo, la ignominia. Esta última palabra es que me gusta y no encontraba el momento de usarla. Lo acabo de encontrar ahora, la vida siempre te ofrece oportunidades para hacer uso del lenguaje y hasta abuso. Otro día voy con oprobio que también me tienta pero hoy…

Qué ignominia, hijos míos, qué ignominia.

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32 comentarios en “Qué ignominia, hijos míos

    1. Sí, hoy estoy por todo lo alto. Mañana ya veremos. Muy amable de tu parte por querer leerla. Para que no te asustes te diré que es muy corta, he metido el mundo entero pero concentrado.

  1. Me parece genial el título de tu libro. Y para cuándo sale?, ya estoy preparada para comprarlo. Yo también tengo algunas palabras que me gustan y no sabría decirte por qué. Puede que algún día haga un Top 10 con todas ellas.
    ¡Cierra la puerta!, qué bien suena, ya lo estoy viendo.

      1. Jajajaj, que no siempre hablo en broma. Creo que el título representa perfectamente todo lo que has dicho antes acerca de las relaciones. Yo compraría cualquier cosa que publicaras, bueno, tampoco lo tomes tan literal que eres capaz de publicar la lista de la compra.

  2. Apunto títulos alternativos (de A a la Z): “Apretando los días”…”Zampándome la vida”, porque vamos, no queda nada al azar en la novela de Esme. En cuanto a la concreción de la frase, para despejar dudas, quedaría muy bien “cierra la puerta por fuera”, es un poco heavy para una madre, tanto como para un profesor, que era lo que le decíamos a uno hace muchos años (porque era un buenazo, y con los buenos siempre es uno más valiente que con los canallas) Muy bueno.

    1. Qué detalle, hasta títulos alternativos. El de Apretando los días me ha gustado mucho porque, es verdad, está todo pero que bien apretujado. El matiz de cierra la puerta (por fuera) también está muy bien apuntado. Un comentario estupendo.

  3. Pues vaya contigo, Esme, que al final tendrás razón y vas a dejar tamañitos los cuadernos de Doña Marga. El título de la novela me parece genial y promete mucho, mucho. Si antes de publicarla quieres que me la lea (¡¡las primicias novelísticas me vuelven loca!!), no tienes más que decírmelo, que a mí no tendrás que darme una muerte lente y dolorosa 😉

    1. Pues cualquier día te llega a tu casa mi novela intitulada. Pero si se te queda luego a mitad de esófago yo no tengo la culpa. Ten siempre a mano un vaso de agua o de otra bebida más contundente. Por si acaso.

  4. yo a veces también soy esme. los días furiosos, desencantados y cínicos, aligerados con sentido del humor. y además, también tengo palabras que me gustan, no tengo la oportunidad de usar muy a menudo, y cuando lo consigo me quedo tan contenta, como el que ha terminado un crucigrama. Esme me gusta. Y cierra la puerta me gusta. Aunque lo de titular nunca ha sido lo mío…

  5. Yo me quedo con el título de “cierra la puerta” será porque también la oigo todos los días y se me ha hecho el odio a ella y al final hasta me gusta.
    Esme, mantennos al día con su publicación

  6. No tengas envidia que tu también tienes tu club de fans, y para la feria del libro del año que viene, queremos verte firmando ejemplares de “Cierra la puerta” (que me parece un nombre ideal) a diestro y siniestro. Allí estaremos a que nos firmes uno con una camiseta que ponga: Yo también soy fan de la Esme, faltaría más!

  7. Me dejo 4 post pendientes por leer y cuando vuelvo ya no se si la que escribe es Eva,la Esme o Doña Marga. Es que esto ya parece el metro en hora punta. Voy a ir hacia atrás porque me he perdido algo.. Por cierto a mi las hierbas también me gustan mas como aderezo que bebidas.

  8. El ordenador no suele ordenar sino disipar las cabezas. Impide comunicarse con los cercanos mientras nos comunicamos con los lejanos. Quizás nos proporcione la ilusión de que los lejanos quieren escucharnos mientras, estamos convencidos, de que a los cercanos no tenemos nada que decirles y, menos, nada interesante que escuchar de ellos.
    Al ordenador deberían de cambiarle el nombre y llamarle ilusionador.

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