Día: 18 junio, 2015

Cielito lindo

No me iba a quedar con las ganas de saber qué es y cómo se halla al famoso niño oculto, así que antes de entregarme de vacío, porque de lleno me canso, a mis labores, me he dirigido al quiosco o templo de  de la diosa Esmeralda, es un decir,  a que me sacara de dudas con sus múltiples sapiencias.

De niños interiores no sé nada, de lo que sí sé y más de lo que querría es de adolescentes exteriores, de eso te puedo hablar y no parar, pero de la infancia interna no tengo ningún dato. Y me ha cortado muy seca porque dice que un hombre con un acordeón la lleva atormentando desde hace unos días. Escucha, escucha, se pone, ya empieza otra vez la musiquita y lleva así desde el lunes, antes se colocaba más lejos y apenas le oía pero por alguna razón que desconozco se ha mudado aquí al lado. Eso que toca es el inicio de esa canción que dice “ese lunar que tienes cielito lindo junto a la boca…”. Y cuando digo inicio quiero decir precisamente eso porque de ahí no pasa.

Ah, pues es muy bonita, le digo yo, no veo el tormento, si a ti la música te gusta, ponte a cantarla y ya está.

Me gusta según y cómo, según y cuándo, según y quién y ,sobre todo, me gusta entera, con las canciones me pasa como con otras cosas, si son interruptus me dan mal rollo.

Huy con lo que me sale. Se debe de referir a que el hombre del acordeón que se le ha aposentado a su vera siempre toca el mismo fragmento, se para cuando llega justo  donde habría que decir boca y luego vuelve a empezar por el principio pero sin pasar nunca por el medio ni pisar la línea de meta.

Me tiene desquiciadita, como siga así voy a ir hasta donde está sentado, le voy a arrancar el acordeón de cuajo y voy a terminar yo el cielito lindo de los…

Ella le ha puesto un calificativo, pero no lo repito porque las palabras mal sonantes me saben a cebolla cruda. Cuando éramos pequeñas mi madre nos frotaba la mitad de una cebolla por la boca si hablábamos mal. Métodos arcaicos de pueblo que no aconsejo  poner en práctica a ninguna madre moderna pero que funcionar, funcionan.

¿Y que viene después de junto a tu boca?, lo digo porque si voy a terminársela tendré que saberlo, yo también me he quedado atascada ahí, no consigo acordarme, me salta la Esme repentinamente interesada.

Viene que le dice a la cielito que no le dé el lunar a nadie porque lo quiere solo para él, es un poco acaparador.

¿Sólo eso?, ¿y no le advierte de los peligros del melanoma ni nada? Pues menudo elemento.

No sé, Esme, esta conversación de hoy está degenerando.

La culpa la tienes tú, me reprocha, por venirme con cuentos raros de niños y de niñas y por hacer caso a las mistiqueces de tu jefa. Y el del acordeón, ese también, a ese como lo agarre, me lo meriendo.

Más bien te lo desayunas por la hora que es o te desayuna él a ti,  te está saludando con la mano. Esme, mira, mira, ha parado de tocar y te ha hecho una reverencia. Le has gustado, lo mismo se cree que tú eres la cielito lindo rediviva.

Lo que me faltaba,  no mires, no mires que se ilusiona y se aproxima. Vamos a hacer como que buscamos algo en internet para disimular. Niño interior qué es, teclea en google nerviosamente, el subconsciente  influenciado por mis preguntas.

Y de esta manera tan azarosa y gracias al lunar de la cielito he aprendido lo que busca mi jefa y ahora que lo sé igual me animo yo también a sacar a esa niña gorda y feliz que habita escondida en mí. Aunque, ahora que lo pienso, si sigo siendo razonablemente gorda y pasablemente feliz para qué voy a enredar. Que la niña se quede donde está que yo sigo para delante.