Día: 19 junio, 2015

Consultorio googlelesco (y grotesco)

Preguntar a google es muy normal, todos lo hacemos o lo hemos hecho alguna vez. Lo que no sé si me parece tan normal es entrar en el sacrosanto buscador y declarar como si estuviéramos en un juzgado. O confesar, como si nos hubiéramos puesto de rodillas en un confesionario o utilizarlo de amigo esperando, tal vez, que nos comprenda y dé la réplica a esa información que le hemos dejado caer así como sin querer.

Todo esto lo digo porque mis incesantes, profundos y sesudos estudios en torno a las claves de búsqueda me han llevado a la siguiente conclusión: google vale para todo o eso se creen algunos. Claro que las declaraciones, confesiones y datos que llegan a mi blog suelen referirse a un tema muy limitado: las empleadas domésticas. Somos un gremio muy conflictivo por lo que vengo observando además de oscuro objeto del deseo. Pero me inclino a pensar que todos lo son, cada uno a su manera. Y sin enrollarme más, ahí van mis hallazgos. Como creo que aunque no pregunten, ansían una respuesta, se la voy a dar.

– El cuerpo en las empleadas domésticas, escribe uno.

Querido memo, el cuerpo en las empleadas domésticas consta de los mismos miembros y órganos, salvo que sea coja, manca o haya sido sometida a una cirugía invasiva, que los de cualquier otra empleada o desempleada. No hay más que aclarar.

-La empleada doméstica nos espía, declara otro.

Pues claro que os espía, el trabajo en un hogar es muy monótono y repetitivo y espíar a los jefes le pone un puntillo de emoción a nuestras aburridas faenas. No te preocupes, lo más que puede pasar es que la empleada doméstica se abra un blog y luego cuente vuestra vida en él. Podéis estar tranquilos, los nombres siempre son inventados.

Estoy harta de mi empleada de hogar, le cuenta otro a su amiguito íntimo google, ese que siempre le ajunta.

Estimado hastiado, es muy normal. Todos los jefes están hartos de sus empleados y todos los empleados hartos de sus jefes. No le des mayor importancia, esconde el jamón bueno, deja a su alcance solo el presunto y tira millas. Si la echas y buscas otra terminará hartándote igual.

Empleada que copió el vestido a la reina.

No sé que contestarte a esta lanzada a la red de tan esencial dato. Creo que es bueno que tu empleada, porque supongo que será la tuya, le haya copiado el vestido a la Reina. Eso indica que tiene aspiraciones más altas que las de ser una simple fregona. Déjala en paz y trabaja un poco, hombre, que seguro que estás en el curro.

Relato se tira a la empleada.

¿No habrás querido decir Renato? Si Renato eres tú y a ella también le apetecía, pues que os aproveche. Si Renato es otro y tienes envidia, pues te fastidias. Si has querido decir “quiero leer un relato en el que el protagonista se tire a la empleada” lo has redactado bastante mal, te mereces haber caído en mi blog, donde no hay nada de sexo (por el momento) y sí muchas tonterías.

Me he apuntado a un taller literario, escribe uno muy contento de su hazaña. (Espero que no sea Renato)

Me alegro, es todo lo que puedo decirte aunque creo que el mejor taller literario es la lectura, pero eso es cosa mía, tú haz lo que quieras.

Descomposición de la caja de galletas, teclea alguien muy desesperado y no me extraña.

Tírala o siéntate delante y reflexiona sobre la degradación putrefacción de toda materia, la tuya incluída.