Día: 23 junio, 2015

Conque esto y conque lo otro

No me he olvidado del Toni y sigue vivo, pese a que ya no aparezca por estos pagos, él, que tanto los llenó con sus gracias y desgracias. Sigue vivo y lector, ese es el problema. No lector de libros, que también leerá alguno,  lector de este blog. ¿Cómo voy a hablar de él si sé que luego lo lee?

Toni, cotilla, ¿cómo voy a hablar de ti? Tu invisible presencia me incomoda, ya no soy libre como fui ¿Cómo voy a hablar de nada íntimo si sé que estás acechando al otro lado de la pantalla?

No puedo. He intentado hacer como los niños: cerrar los ojos y pensar que si no veo, no me ven. No resulta, ya se encarga él de recordarme que sí me ha visto.

Conque la Patricia colorea y busca su niño interior, ¿eh?, me salta este fin de semana cuando le estaba ayudando en su incipiente huerto.  Detuve mis labores hortelanas y le pedí explicaciones pero no me las dio.

Se ríe ladinamente y se calla. Desconozco sus horarios de visita, ni si ha leído mucho, poco o todo, ni si entra habitual o esporádicamente  ni si le parece bien o mal lo que aquí se narra ni si le gusta, le disgusta o le es indiferente.

Cuando ya se me había olvidado, al cabo de las horas, vuelve otra vez: conque la doña Marga confunde un semáforo con un pájaro, conque la Noemi no tiene las diez prendas básicas. Qué rabia me estaba dando.

Digo, Toni, yo no te he dado permiso para entrar en mi blog.  Ya sé que es una tontería decir eso porque desde el momento en el  que empiezas a escribir aquí ya sabes que estás dando un permiso general y que cualquiera puede acceder, incluso ese cualquiera que precisamente menos querrías que accediera.

Porque una cosa es que te lean desconocidos y se hagan la idea de ti que más les guste y otra es que alguien cercano se ponga ciego de informaciones reservadas sin devolver nada a cambio. Es como estar todo el día en pelotas internas, podría decirse, y enseñar lo que no te importa enseñar y lo que, a lo mejor, sí te importa.

Ese es el motivo de que el Toni no aparezca últimamente por aquí y no porque se haya ido al pueblo aunque eso también influye.

Es que, mira, Toni, no tengo ganas de revelarte todo lo que pienso y siento  sobre ti ni quiero que confundas lo que aquí escribo con lo que de verdad pienso o siento, que esa es otra.

Conque no quieres revelar, me dirá después con cara de demasiado tarde, maja, has hablado más de la cuenta y ya nunca me podrás sorprender.

Pues sí, claro que sí, Toni, me has fastidiado, pero que bastante porque ahora me autocensuro  y, además, te has suicidado. Como personaje, claro.

En buena hora no borré el historial de búsqueda en nuestro común ordenador, así fue como me descubrió. Dice que por qué me  he tenido que quedar yo con el cacharro si lo compramos entre los dos. Porque yo lo uso más, la custodia es mía, ¿me estás oyendo? Seguro que ahora no. Típico de él.

Conque típico de mí, ¿eh?

Así no se puede.