Día: 26 junio, 2015

Llegar a nada

No era verdad lo que me decían de niña de que por vaga y despistada nunca llegaría a nada. Sí que llegaré a nada, ya estoy llegando, cada vez estoy más cerca de llegar , ya casi toco con las puntas de los dedos, que todavía son algo, ese vacío, esa disolución, esa nada.

Todos llegaremos a nada, los de las vidas de éxito, los de las vidas de fracaso, los de las vidas de éxitos y fracasos que son la mayoría, los que lo tienen todo, los que tienen algo, los que no tienen nada, los que van teniendo y perdiendo y recuperando y volviendo a perder, todos llegaremos a nada.

Por eso es mejor no sofocarse por el camino intentando acumular algos . Los algos pesan, son enemigos del vuelo y la liviandad. Hay que pasarlo bien, repartir felicidad, mirar todo con asombro y echarse a perder sin miedo.

Porque aunque os hayan dicho que nunca llegaréis a nada, es mentira, hasta el más inútil lo hace, hasta el más incapaz y también el muy capaz. Sin distinciones. Después de creernos algo, alguien, llegamos a nada, a nadie y llenamos la nada con nuestros pasados algos. Caben todos, hay espacio suficiente, porque ya  no son nada.

(Pero mientras sea algo, me voy al Cortinglés a cambiar el bañador de gatos, allí hay de todo)

(Cuaderno de doña Marga)