Llegar a nada

No era verdad lo que me decían de niña de que por vaga y despistada nunca llegaría a nada. Sí que llegaré a nada, ya estoy llegando, cada vez estoy más cerca de llegar , ya casi toco con las puntas de los dedos, que todavía son algo, ese vacío, esa disolución, esa nada.

Todos llegaremos a nada, los de las vidas de éxito, los de las vidas de fracaso, los de las vidas de éxitos y fracasos que son la mayoría, los que lo tienen todo, los que tienen algo, los que no tienen nada, los que van teniendo y perdiendo y recuperando y volviendo a perder, todos llegaremos a nada.

Por eso es mejor no sofocarse por el camino intentando acumular algos . Los algos pesan, son enemigos del vuelo y la liviandad. Hay que pasarlo bien, repartir felicidad, mirar todo con asombro y echarse a perder sin miedo.

Porque aunque os hayan dicho que nunca llegaréis a nada, es mentira, hasta el más inútil lo hace, hasta el más incapaz y también el muy capaz. Sin distinciones. Después de creernos algo, alguien, llegamos a nada, a nadie y llenamos la nada con nuestros pasados algos. Caben todos, hay espacio suficiente, porque ya  no son nada.

(Pero mientras sea algo, me voy al Cortinglés a cambiar el bañador de gatos, allí hay de todo)

(Cuaderno de doña Marga)

Anuncios

37 comentarios en “Llegar a nada

  1. Muy profunda esa reflexión de Doña Marga.
    Como todos, tras reflexiones profundas e insondables, volvemos al mundo real. No hay nada mejor que una vuelta por el Corte Inglés, para regalarse la vista con su variedad de productos y refrescarse con su aire acondicionado. Jajajaja.
    Un abrazo, Eva.

      1. No quise decir eso, me refería a que en general, tras esas reflexiones profundas volvemos a lidiar con la realidad como mejor podemos.

  2. Este post me recuerda a un poema de Jose Hierro llamado Vida. Te lo copio por si no lo conoces:

    Después de todo, todo ha sido nada,
    a pesar de que un día lo fue todo.
    Después de nada, o después de todo
    supe que todo no era más que nada.

    Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
    Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
    Ahora sé que la nada lo era todo,
    y todo era ceniza de la nada.

    No queda nada de lo que fue nada.
    (Era ilusión lo que creía todo
    y que, en definitiva, era la nada.)

    Qué más da que la nada fuera nada
    si más nada será, después de todo,
    después de tanto todo para nada.

    Entre tanto en el Corte Inglés espero que Doña Marga esté fresquita con el aire acondicionado.

    Un abrazo baobab

    1. Es precioso, no lo conocía. Muchas gracias por molestarte en escribirlo aquí. Si que me ha recordado a mí también a lo que ha querido decir doña Marga pero mejor dicho.

  3. … y convertirte en trasparente … sucede, claro, aunque vaya a El Corte Inglés. Hay quien lo considera una desgracia, para mi es una suerte.
    Me gusta menos llegar a esa nada que nos anuncias, Eva … voy a ver si la evito

      1. 🙂 Un día, cuando me atreva y le tenga más confianza, le tengo que pedir que me escriba un mail para conocerla un poco mejor y para que me cuente algún secretillo de esos que no cuenta públicamente 😉
        ¡Dale un beso muy grande de mi parte, Eva!

  4. Doña Marga comulga con Costantino Kavafis, por eso en el viaje a Itaca deja que su camino sea largo y se detiene en los puertos donde abastecerse de cosas bellas; ella entiende que lo importante es transitar y hacer como que se distrae en el C.I.

    Muy buen post, felicitaciones a Doña Marga 🙂

  5. Hace tiempo que ya no me gusta tanto el Corte Inglés porque antes tenían de todo y ahora no encuentro nada… desde que empezaron los puñeteros recortes de personal y hay un empleado para cada tres departamentos… a ver si Doña Marga tiene más suerte… Un 10 para tu post amiga. Besos y buen finde.

  6. La reflexión de doña Marga es inevitable, al final todos tenemos el mismo destino. Coincido con ella en bajar a lo terrenal y distraer la mente con cosas superficiales que nos ayudan a seguir adelante.
    Voy a ver si me compro un bikini y libero mi mente. Gracias doña Marga por la idea.

  7. Creo que algunas personas (quizás todas, ojalá que fueran todas) a medida que envejecemos vamos dejando lastres y abrazamos lo simple. Como si entendiésemos que luchar por tantas cosas en la vida hubiese sido un sinsentido.
    Y no digamos si leemos a Jorge Manrique…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s