Día: 5 julio, 2015

Familia de frio, familia de calor

Cuando llega el verano a la familia de frío, el padre anuncia asomándose a la ventana en camiseta de tirantes: ya está aquí, rápido, cerrad todo.

Ya lo tenemos encima,  se aflige la madre comenzando a abanicarse.

Qué horror, qué pronto este año,  dice la hija desmadejándose sobre el sofá con cara de sofoco máximo.

Pues preparaos que va para largo, les avisa el hijo,  esto no es nada todavía y no ha hecho más que empezar.

Es horrible,  horrible, se lamenta la madre. Me da dolor de cabeza  y pesadez de piernas. Sudo, me agobio.

Todo cerrado hasta la noche, se abre de madrugada para hacer corriente y luego se vuelve a cerrar. Persianas bajadas, luces, las mínimas, la luz da calor y duchas frías y cortas, ordena el padre tomando las riendas de la situación de crisis.

Se mete por todas partes, dice la hija mirando a su alrededor, resoplando y levantándose a mojarse las muñecas en el grifo.

Se le quitan a una las ganas de cualquier cosa, de vivir, dice la madre.

Y una vez que entra, cantan todos a coro, ya no se va, ya no se va. Y miran con odio al maldito sol, todavía  muy alto en el cielo.

Cuando llega el invierno en la familia de calor, la madre sale a buscar ventanas abiertas porque siente corrientes heladoras atacándola. Os habéis dejado alguna ventana abierta, dice inspeccionado por el pasillo. Aqui está , la del cuarto pequeño, lo sabía. Las corrientes son malísimas, el tio Andrés se murió de una corriente, yo solo digo eso.

Pues bajan las temperaturas, advierte el padre cerrando el periódico de golpe y cruzando los brazos encima del mapa del tiempo con el afán de aplastar las malas noticias.

Lo que nos faltaba, dice la hija, es lo único que nos faltaba, el frío otra vez.

Y que el invierno es muy largo, señala el hijo echándose una bata por encima.

A partir de ahora, ordena la madre, nadie sale a la calle sin taparse la garaganta, ¿tenéis suficientes calcetines gordos? Por los pies  entran muchas enfermedades. Tirito, ya toca sufrir y que cuando el frío se te mete dentro del cuerpo ya no te lo sacas. Entras en hipotermia.

Yo con el frío es que me encojo, no consigo ir estirado del todo, dice el padre repartiendo el guiso de carne. ¿ Y a ti que te pasa que no comes, estás mala?, pregunta  el padre a la hija. Claro, ya sé, frío en la tripa y mira a la madre para que confirme su diagnóstico.

Y que el invierno es muy largo, recuerda el hijo por si se les habia olvidado.

Muy largo, muy largo, repiten los cuatro mirando con miedo hacia la ventana que parece helada, aterida como el mundo entero.

(Cuaderno de doña Marga)

Anuncios