Día: 7 julio, 2015

Invasor e invasora

Estoy triste, se va Varoufakis, a ver ahora con quién me entretengo yo a la hora de las noticias. Con lo perdidamente enamorada que estoy de esa calva helénica.  En fin, tendré que darme una vuelta por su blog aunque no es lo mismo que tenerlo cada día en primera línea de informativos. Todo es pasajero en esta vida menos la ola de calor que no se marcha ni a empujones, qué resistencia.

Así que para refrescar voy a hablar de un árbol también muy resistente al que tengo simpatía precisamente porque suscita antipatías, pero si hasta está perseguido por la justicia como si fuera un delicuente. Tiene para él solito un Real Decreto que prohíbe su introducción en el medio natural, posesión, transporte, tráfico y comercio.  No me gustan los reales decretos,  son muy desagradables y eso me hace ponerme más de su lado. Es el Ailanto o Ailanthus Altissima, un árbol procedente de China que se multiplica y reproduce de tal manera que está considerado una especie invasora y de ahí la manía y el odio que se le tiene.

Pobre Ailanto, si se conforma con los peores sitios, es un marginal, un barriobajero. Crece en las cunetas de las carreteras donde forma densas arboledas,  en los caminos pedregosos, en los solares, en los descampados, en esos sitios feos y desolados donde parece mentira que algo pueda crecer. Y lo hace además a gran velocidad, por algo se lo apoda árbol del cielo. Claro que como tonto no es, si puede y por lo visto sí que puede, ocupa también otros lugares mejores y les come el terreno a los árboles autoctónos. Que espabilen los autoctónos.

Me cae bien el Ailanto, la wikipedia dice ,como si eso fuera un defecto, que “incrementa la dominancia en favor de sí mismo”, pero si eso lo hacemos todos siempre que podemos, seamos sinceros. Otra ventaja de su altísima excelencia es que te da sombra rapidito porque crece muy deprisa y la sombra está empezando a ser un bien preciadísimo, ¿o no?

Y dicho esto, me voy a pasar por el blog de Yannis y le dejo un comentario, así, de bloguera a bloguero y de chula a chulo. Quién sabe, lo mismo hasta me contesta, ahora que va a tener más tiempo. Tiembla, Dannae, yo también soy una especie invasora.