Día: 9 julio, 2015

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Te digo yo que la de los cuadernitos deprime al más pintado. Ayer, después de transcribir ese, llamémosle así, relato, me dio por pensar si yo sería de esa clase de madres, de las que están todo el día detrás dando la brasa. Yo no me veo de ese modo, pero el caso es que la frase que más oigo de mis hijos, además de la mítica “cierra la puerta” es “qué pesada”. Entonces me dije, me gusta decirme cosas, hoy no regañes, Esmeralda. Veas lo que veas y oigas lo que oigas, date una tregua y dásela a ellos.

Y así lo hice y mira que me dieron motivos para reprender pero me mantuve firme en mi decisión de no entrometerme. Me mantuve hasta que a las diez de la noche, mi casa transformada en el hogar ideal de un afectado por el síndrome de diógenes, me puse a vociferar todo lo que llevaba guardado. Grité tanto y de forma tan ordinaria, rabanera dice mi padre aludiendo a un oficio extinguido,  que mi vecina la cotilla,en todas las casas hay una, llamó a mi puerta, ansiosa de presenciar en directo un melodrama doméstico.

¿Te ocurre algo, Esmeralda, que he oído gritos? No, Mariu (se llama María Eugenia), le dije yo, es una nueva terapia americana que consiste en gritar a última hora del día para desahogarte de tus frustaciones y así poderte ir a la cama relajado. Lo mismo que te cepillas los dientes, cuestión de higiene. Yo he empezado hoy, así, en plan fuertecito, calentando motores. Se fue un poco desencantada no sin antes decirme, la muy idiota, que eso no era nuevo, que ella ya me había oído hacer esa terapia antes.

Pero esto no tiene ningún interés, a ver si vuelve pronto Eva la desconectada y narra ella. Me gustaba mas escribir aquí cuando me estaba prohibido y tenía que entrar pirateando claves, pero ahora que es casi una obligación, qué coñazo, con perdón.

Y para rematar, voy a hablarte de algo de lo que seguro que nadie te ha hablado en estos últimos días: del calor. Es insoportable, ¿verdad? Y cuánto está durando, yo no había conocido un verano igual, de día no vivo y de noche no duermo, hemos batido todos los récords . Y no me refiero a las altas temperaturas si no a que te hablen sin cesar de ellas.

Si estás harto de que la ola tórrida sea el trending topic de todas las conversaciones,  apúntate conmigo a la terapia del grito. Es gratis y te quedas como nuevo. Con tu permiso y el de mi vecindario, voy a seguir contaminando acústicamente que me he quedado a medias.