Alegrías de la vida

Fugaces sí, pero cualquiera lo diría en algunas tardecitas de verano, con ese sol que no termina de entrar en la hucha. Pero métete de una vez, hombre, que ya nos has castigado bastantes horas.

Fugaces, pero con sensación de eternidad en algunos momentos, como este mismo. Aqui me tenéis, respirando ozono malo, porque el ozono es como el colesterol, hay del malo y del bueno, y deseando que se acabe ya el verano, un verano que no se me está haciendo nada fugaz sino todo lo contrario. Es lo que suele pasar cuando la palabra verano no va unida a la palabra vacaciones. El verano a palo seco, pero que bien seco, es muy duro de tragar.

Pero una duda me asalta, cómo son a veces las dudas, ¿y si se acaba el verano y llega el otoño y entonces quiero que se acabe el otoño y llega el invierno y quiero que se acabe el invierno y así estación tras estación? Podría suceder porque los seres humanos somos así, siempre ansiamos lo que viene delante pero cuando llega lo de delante no es el delante que habíamos imaginado y queremos de nuevo lo que sigue viniendo delante. Total, que un día desapareces y alguien dice, qué fugaz es la vida, cuando en realidad a tí, la fugaz, se te ha hecho más bien pesada. Ay qué leches, esta doña Marga siempre me obliga a reflexionar sobre lo que no quiero.

Pero dos noticias que he leído hoy me han alegrado el día, la primera es que hemos llegado a Plutón, lo que viene a ser, en otra escala, como si el malogrado bichito verde hubiera alcanzado la acacia del final de la calle. Dese allí ve que hay más, que todavía hay más y se alboroza todo. Así estamos nosotros hoy porque hemos alcanzado la última frontera del sistema solar. En fin.

Y la segunda, no menos importante, es que Cayetano, el hijo de la duquesa de Alba, ha encontrado trabajo. Me quedo mucho más tranquila, vivía yo en una constante desazón sabiendo de las dificultades laborales de la criatura. Para que luego digan que no hay.

La vida también te da alegrías y no sólo ozono del malo.

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36 comentarios en “Alegrías de la vida

  1. Pues yo podría vivir perfectamente sin otoño y sin invierno. Si por mí fuera, siempre sería primavera o verano, aunque no me vaya de vacaciones (que me iré; ya me queda poco).
    ¿Cayetano ha encontrado curro? Entonces hay esperanzas. Un besote!!!

  2. “¿y si se acaba el verano y llega el otoño y entonces quiero que se acabe el otoño y llega el invierno y quiero que se acabe el invierno y así estación tras estación?”
    Me has descrito perfectamente.
    Pero que conste que, puestos a estar deseando, prefiero que sea verano mientras que deseo otra cosa.

  3. “¿y si se acaba el verano y llega el otoño y entonces quiero que se acabe el otoño y llega el invierno y quiero que se acabe el invierno y así estación tras estación?” yo también empiezo por aquí, porque es una inercia fácil -y muy peligrosa- en la que se si no estamos atentos es sencillo caer. así que gracias por recordarlo, que siempre viene bien para mantenerse en guardia y vivir -y disfrutar- el aquí y el ahora. Un beso.

  4. Eso siempre pasa. Por ejemplo a mi no me gusta mi pelo rizado y me lo aliso, pero cuando lo tengo liso prefiero el volúmen de mis rizos, me lo lavo y me agobio porque se me alborota demasiado y así entro en un bucle sin fín. Yo también duermo mejor desde que supe lo de Cayetano. Mis plegarias finalmente tuvieron su fruto. 😀

  5. Cayetano, el chico, es que se ha estado preparando muy duro y ahora, a sus 52 añitos, puede incorporarse al mundo laboral con plenas garantías. ¡Si dicen que hasta habla idiomas y monta a caballo! ¿Cómo no va a encontrar trabajo el chiquillo? …
    ¡Ah! por cierto, la zapatilla de doña Marga no sé yo si, además, de bichos verdes debe aplastar zánganos… ¿Lo sabes tú, Esme?

  6. El ozono es como el colesterol…jajajjajaja. Tienes una habilidad pasmosa para dirigirnos a reflexiones profundas desde la desnudez. Tú no necesitas alambiques.

  7. El verano acá ha pasado de calentito…102 grados y no se puede salir de la casa y estar pegado al aire acondicionado y no comer para pagar la cuenta de la luz. ¡Horror! Pero cuando venga el frío, la cuenta llegará igual porque habrá que pagar el calentador. No hay manera de estar conformes.

  8. Si hace calor porque hace calor, si hace frío… quiero que llegue el verano. Así es la mayoría de la gente que conozco (me incluyo).
    Quizá hagan una base el Plutón algún día y podamos mudarnos allí, dejando aquí a Cayetano, y manejar el termostato.

  9. Ya sabes, Esme, siempre queremos aquello que está por llegar y no disfrutamos de ese momentito mágico! Así somos los humanos, pero bueno, este verano se hará más ligero y tranquilo sabiendo que Cayetano tiene trabajo. Con sus años el muchacho ya debe estar de lo más preparado.
    Besetes de esos que también aprovechan el ozono, ¿por qué no?

  10. Siempre esperando lo que está por venir, y cuando viene, a esperar lo siguiente, qué aburrimiento. Voy a ver de que ha encontrado curro el conde… Besicos

      1. Ya lo he visto. Suerte que haya firmas “a su medida”, con toros y caballitos por todas partes porque en el mundo de la moda actual le veo poco futuro…

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