Día: 16 julio, 2015

Hartitos nos tienen

Estoy cabreado, sí, y no me falta razón. Ya lo he hablado con Caronte y dice que es verdad,  que no hay derecho y que haga algo. Pero es que no sé qué hacer aparte de orbitar con excentricidad.

Primero me ve de lejos un tal Clyde William Tombaugh y dice que me ha descubierto. Pero si yo ya estaba aquí desde hace cien millones de años, cómo me va a descubrir semejante pipiolo. Me colocan un nombre, nada menos que el del señor del los submundos, ¿por qué, tan malo me ven?, ¿qué he hecho yo para que me consideren el guardián de los infiernos? Estar lejos, nada más. Aunque lo de lejos o cerca, ya lo hemos comentado muchas veces Caronte y yo, es relativo. A ver si van a ser los ellos los lejanos y nosotros los cercanos, dependerá de dónde te coloques, dice él.

Después de mucho dilucidar deciden que soy un planeta pero le añaden el adjetivo enano. Jódete y baila. Después se ve que no se habían quedado contentos los de la Unión Astronómica Internacional y acuerdan sacarme de la lista de planetas del Sistema Solar porque me falta la masa necesaria. Me degradan, ya no soy un planeta, soy un planetoide o plutoide, para acabarlo de fastidiar.

Me tachan de gélido, de contrahecho, de distante y, pese a todo ello, en lugar de pasar de mí, me mandan una sonda a investigarme. Se ponen contentísimos cuando la New Horizons se acerca, la tía cotilla, y hasta hablan de devolverme la categoría de planeta. ¿Sabéis qué? Que ya no quiero esa categoría, ni regalada. Que no me gusta la fama, que prefiero mi antiguo anonimato, que el número 134340 que me ha otorgado el Mirror Planet Center tampoco lo quiero, si  parece el teléfono de mi tía Pili.

Así estamos, Caronte, le digo a mi vecino, más que fritos, y prepárate que vienen a por ti, alguien ha dicho que tu categoría es incierta y que te consideran un posible candidato a planeta enano y además a ese lunar que tienes ahi le han llamado Mordor.

Como no podemos dejar de mirarnos las caras porque la gravedad ha frenado nuestras rotaciones, he visto claramente su jeta de mosqueo. Yo no estoy por la la labor de aguantar según qué cosas, me ha dicho, como se me acerque la sonda, no respondo.

Quedáis avisados. Hartitos nos tienen.

(Cuaderno de doña Marga)

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