Éxito o aprendizaje

De psicólogos no sé mucho y no es porque no me hayan hecho falta, he tenido mis patologías como el que más, no te creas,  pero lo que nunca he tenido es dinero suficiente para tratármelas. Me las he ido curando yo a base de dejar pasar el tiempo. Se te pasa una y te aparece otra nueva, pero así pruebas de todo un poco y te fabricas tu neurosis mix personalizada.

Al Mateo ese, si es que existe, le ponía yo las pilas en cinco minutos, ¿te digo cómo?, enseñándole a aceptar las incomodidades de la vida y a pasar de ellas. Si aquí es raro es que nos encontremos plenamente agusto. Además, ya tengo más que comprobado que basta que quieras estar en paz para que el caos se te eche encima. Basta que quieras silencio para que te monten la verbena de la Paloma debajo de casa, que quieras soledad para que se te presente a cenar el familión, que quieras buenos olores para que tu vecina Mariu ponga a hervir coliflor. Y así podríamos seguir indefinidamente.

El mundo es ese lugar incómodo donde hace frío, hace calor, el viento te mete arenillas en los ojos, la primavera te causa alergia y el invierno faringitis, donde si te vas al campo hay bichos y si te quedas en la ciudad hay otro tipo de bichos, en fin, que buscar la paz, la tranquilidad, el bienestar, todo eso es una quimera y,en el caso de que lo obtuvieras de forma prolongada, probablemente morirías de aburrimiento, que esa es otra, el tedio vital famoso que también ronda por aquí haciendo de las suyas.

Mi remedio: cuenta con todo ello y pásatelo lo mejor posible. A veces, casi siempre cuando no los buscas, la vida, esa puñetera tan aficionada a llevar la contraria,  te regala momentos maravillosos o, como oí decir el otro día a un cursi que comía en una mesa a mi lado, “sublimes”. Claro que él se refería a unos tomates.

Mateo, guapo, olvídate de la zona de confort porque no existe, paséate cuanto puedas por la de molestia dándole pisotones bien fuertes o zapateados si es necesario. Igual por el camino hasta te diviertes y se te olvida lo incómodo que es todo.

Ahora que lo pienso, podría  poner una consulta de psicóloga sin serlo ni nada, en plan competencia desleal e intrusismo profesional. Aquí mismo, en el quiosco, un poquito más barato que los que han estudiado para ello pero tampoco mucho más, qué leches. Ya me estoy viendo con mi bata blanca, porque yo la bata me la pongo aunque no me haga falta ni me corresponda que eso siempre impone y da prestancia. Y en el quiosco cuelgo un cartel con una frase en letras bien grandes que diga: “Solo hay dos tipos de resultados de una acción: éxito o aprendizaje”. No es mía, pero cuela.

Y al que se la inventó, que ya me está cayendo gordo sin conocerlo con tanto consuelo de pacotilla, le voy a decir algo: sapiencia ya tengo más que suficiente y aprendizajes también,  ahora quiero de lo otro.

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23 comentarios en “Éxito o aprendizaje

  1. Suscribo cada palabra, Eva.
    Dicen por ahí (no es que lo sepa por experiencia) que uno atrae en las cosas que piensa. Mejor será (por si es cierto en algún aspecto) que sigamos pensando en que vaya llegando algo de éxito que va siendo hora.
    Un abrazo.

  2. Pues sí. De lo malo se aprende y nos da experiencia para poder disfrutar de lo bueno y evitar nuevos errores, en la medida de lo posible. Hay que aprender a ser felices jugando las cartas que nos han tocado. Un besote!!

  3. 😀 😀 😀 A pragmática no hay quién te gane, Esme, bonita. Pues mira que a mí me ha molado la frase: “Solo hay dos tipos de resultados de una acción: éxito o aprendizaje.” y es que, para este, el fracaso esta fuera de la ecuación 😉

  4. Me adjudico tus sentecias, Eva … ah, dile a Mateo que no vaya más a ver a ese médico … basta, para sentirse mejor, que se siente en una cafetería del centro, sí, donde haya bullicio, hacer ver que lee el periódico y que se dedique a escuchar … es increíble, la gente se habla, la gente dice soas como si nadie las pudiese oír … una delicia, es como ir a la escuela otra vez

  5. Cambiar de vida y vivir la de un necesitado haría mucho por las personas que se sienten infelices en sus “zonas de confort”. Todas las incomodidades e inconvenientes son cosas que no nos dejan tiempo para sentirnos víctimas de “crisis vivenciales”
    Pero, ¡cuántas frases han ideado los psicólogos! (Y todas sumamente positivas por encima de cero).

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