Día: 27 julio, 2015

Mi respuesta es sí

Me ha dicho la Patri que si quiero irme con ellos a la playa unos días del mes de agosto, en avión porque vamos a una isla, y a un hotel de lujos.  Dicho así no suena mal, nunca me he subido a un avión, soy así de palurda y poco viajada, tampoco he estado nunca en un hotel con lujos, ¿cómo será eso? Lo único que voy a tener que hacer es cuidar del Jacobín mientras ellos, la Patricia y el Pelayo, se recrean, cada uno en su estilo.

Que le de la respuesta mañana que lo tiene que saber de urgencia máxima. Me estoy haciendo un poco la interesante como si tuviera que sopesar muchas alternativas pero en realidad solo tengo dos: o quedarme en el piso achicharrante de Madrid con la Noe que no tiene vacaciones porque entre los chinos no se estila el descanso o marcharme un mes entero al pueblo a casa de mis padres.

La Noe me presiona para que me quede con ella, dice que el trampantojo de mares tropicales que ha pintado en la pared de enfrente del sofá refresca bastante y que si te sitúas en el lugar correcto hasta puedes oír el mar. Se refiere a colocarse justo pegada a la bajante porque la cisterna del vecino, parece que no, pero cierto sonido marino sí que tiene. Ahora, refrescar no refresca nada, tienes la misma chicharrera si lo miras como si cierras los ojos. Lo he probado y no he dejado de sudar ni mirando ni sin mirar.

Mi madre también me presiona para que vaya al pueblo con ellos, dice que me voy a perder, además de las fiestas patronales con sus petardos y su verbena,  el crecimiento y evolución de mi sobrina Ariadne Manuela. Eso es verdad pero es que en el pueblo está el Toni y ese también aguarda una respuesta. Que yo sepa no me ha hecho ninguna pregunta pero, aún así, espera una decisión mía. No se me da bien decidir, cuantas más vueltas les doy a las cosas, más me lío y , al final, actúo por impulso y casi siempre en la dirección equivocada.

Total, que aunque no se me da bien decidir, he decidido, probablemente en la dirección equivocada, que me voy con la Patricia, así subo a un avión, veo el mar y además cobro. Son tres ventajas juntas, los inconvenientes ocultos ya los iré descubriendo por el camino. Mañana, cuando llegue a trabajar le diré con cara de circunstancias: Patricia, la respuesta es sí. Como si me hubiera pasado el día entero y parte de la noche reflexionado.

He ido a decírselo a la Esme para que no cuente conmigo en su nuevo emprendimiento como terapeutisa. Ni caso me ha hecho, dice que está harta de que la gente le hable de sus desplazamientos agosteños, que es un tema que le aburre de la muerte. Yo creo que está mosqueada porque de momento no se va y porque no consigue sacar del diván a la señora mayor ( ella dice vieja) que cazó el otro día. Se ve que a la mujer le ha gustado eso de estar sentada a la sombra narrando su vida a alguien que escucha o pone cara de que lo hace.

La infancia ya se la ha contado toda, la adolescencia también, va por la mediana edad. La Esme ya le ha advertido que eso es una consulta y que al final le tiene que pagar sus honorarios. Pero la Angelina, tal es su nombre, se ríe y se lleva una mano a la sien haciendo el gesto del tornillo dirigido a la Esme. Pagar por sentarme en una banqueta sin respaldo a pegar la hebra… Jolín, dónde se ha visto, a quién se le diga, qué afán recaudatorio, se pone ella.

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