Día: 28 julio, 2015

Aquí no se queda ni el Apus

Se va Vicente, el frutero, a la Sierra de Cazorla, me lo dijo ayer mientras me vendía los melocotones. Se va Adelina, la panadera, a Lisboa y alrededores, se va Eva a una isla ignota, con su jefa y a trabajar, pero el caso es que se va. Se van mis hermanas con sus niños y mi padre al apartamento de la playa (esto no me da tanta envidia), se va mi vecina Mariu a hacerse un circuito por los castillos del Loira, fastídiate. Aquí no se queda nadie, un quiosco desolado en mitad del páramo con una mujer dentro. Esa mujer soy yo, qué desgraciaíta me siento,  hasta el Apus se ha largado.

¿Que no sabes quién es ese? El vencejo, ese pájaro que no se posa nunca en el suelo y que llena de follón el cielo con sus griteríos desde abril hasta finales de julio, más o menos. Ya llevo días echándoles de menos. Me quedo muy sola aunque, mira tú por dónde, hay algunos que tampoco se van, querrán hacerme compañía. Mis hijos, por ejemplo. Ahí los he dejado, dormidos. Cuando eran pequeños decía dormiditos, ahora digo dormidos con sequedad. Con la de botellones playeros disfrazados de festivales que hay por toda la costa española y, nada, que a estos dos les ha dado por apalancarse en casa con sus horarios a contrapelo, su desorden permanente y sus músicas estridentes a destiempo.

Ya sé que no está bien desear un botellón a tus propios hijos ni mucho menos proponérselo, pero, qué quieres, la necesidad de paz es lo que tiene, no es politicamente correcta. Anda, mira, otra que tampoco se ha ido, la Angelina Jolines, por ahí se me acerca con la vista puesta en la banqueta. Mierda, ya no me da tiempo a esconderla ni a colgar el cartel de cerrado por vacaciones o por defunción o por lo que sea.

 Jolines, Esmeralda, qué calorías tenemos ya hoy, vengo derrengá, ¿me darías un refresquito? Creo que me ha dado el golpe de calor ese tan malo que anuncian por la tele. ¿Por dónde te iba contando? ah sí, la larga enfermedad y posterior defunción de mi Paco. Le detectaron el tumor maligno en febrero. Me acuerdo porque, jolines, hacía ese ventarrón helado típico del mes….

Pájaro sin pies, llévame contigo hasta África, élevame por los cielos Apus apus chillón, préstame tus potentes alas, no permitas que me pose sobre el suelo, he nacido para volar y hay días que no puedo con la vida a ras de tierra.

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