Día: 5 agosto, 2015

Mantenimiento

La chicharras se encargan de mantener encendido el verano. Cuando ven que desfallece, que no puede más de su propio calor y que está a punto de languidecer, la chicharra jefe manda encender motores, se ponen todas a la faena y le pegan un buen empujón.

Vibran desde su oculto rincón, es el sonido de su instrumental empuja-veranos, sostiene-soles, apaga-brisas, despeja-cielos, mantiene-luces, refuerza-ardores.

De vez en cuando le dan al off para que no se recaliente el delicado aparato, un breve descanso, y vuelta a empezar.

Cuando todos duermen la siesta, ellas están ahí, en su sala de máquinas, dándole duro. Ya descansarán en temporada baja, ahora toca cantar con sus voces rasposas, ya saben ellas que lo importante no es la belleza del canto sino la utilidad del mismo.

(Cuaderno de doña Marga)