Legendario mar

El hotel de los lujos es, como su mismo nombre indica, lujoso. Tiene su spa acristalado para mirar el mar mientras las burbujas cosquillean y masajean tu cuerpo (el de otros). Tiene sus tumbonas para mirar el mar en horizontal no te vayas a cansar de estar sentado. Tiene una piscina para refrescarte mirando el mar, una playa privada con más tumbonas y sombrillas de paja para descansar del previo descanso. Tiene jardines con rododendros. Supongo que son rododendros porque a un hotel de lujos le pega tenerlos.

Tiene salas y salones y terrazas y terracitas y terracillas y todo ello mirando al mar, siempre mirando al mar, con el mar ahí donde quiera que poses la vista como en una obsesión pelágica.

Y ese es el problema, que el Jacobín tiene miedo del mar, no quiere mirarlo, oírlo, olerlo ni mucho menos bañarse en él. La Patricia dice que a la edad de tres años aparecen los miedos irracionales en paralelo al desarrollo de la imaginación, que esa masa de agua inmensa cuyo fin no se atisba, que se mueve y hace ruido, es lógico que aterrorice a un niñito de tierra adentro. Paciencia, me sugiere desapareciendo con su libro en pos de las hamacas, de las burbujas o de lo que sea.

Quita el mar, quita mar de ahí, se ha pasado la mitad de la noche el niño, desde el interior de la habitación que compartimos con,sí, ella también,vistas al mar.

No puedo, rico, es muy grande y está fijo, he intentado explicarle.

Mar,no. Mar,no, no, no. Insistía él lloroso.

He tenido que dormir con la ventana cerrada renunciado a mi sueño de que me acunaran las olas.

Quita mar, me ha vuelto a exigir esta mañana Jacobín el terrestre.

¿Y ahora qué hacemos?, si está por todas partes.

¡A calle!, ha señalado él con su dedo dominante.

Y hemos paseado por una larga calle llena de tiendas de chancletas, gorros, colchonetas naúticas, gafas de sol y cremas para o contra el mismo y de establecimientos de comidas y bebidas.

Sangría legendaria, se anunciaba en un cartel colgado a la entrada de uno de esos bares,junto a la foto de un alemán con cara de loco abrazado a una jarra de la bebida. En siete versionen, añadía luego. Qué cosas.

Mar, no,no,no, ha zapateado el Jacobín oteando un pedazo de azul entre la pizzería Vistamar y el Cormorán café.

Pues hijo, no sé qué tienes en contra del océano, si es de lo más legendario y se nos ofrece en mucho más de siete versionen.

Pero el chiquillo, poseído por la fobia marina de los tres años, no atiende a razones.

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25 comentarios en “Legendario mar

      1. jajajaja bueno he leído que un escultor gallego hace figuras y marcos para cuadros con la bosta de la vaca, algo de encanto tendrá

  1. P(u…)obre Jacobín me sabe mal por él, pero es pa’ ahogarlo. ¡Vaya fobia más inoportuna! Lo mejor es que le disulevas un valium en el cola-cao de la mañana y cuando esté medio anestesiado te lo llevas al agua. Es una técnica psicológica milenaria llamada “a la fuerza ahorcan” 😀 😀 😀

  2. Pero hombre!!! Si se ha establecido una frontera entre “todo” y el mar: el spa y el mar; el hotel y el mar; las terrazas y el mar….Lógico que la mente dualista infantil de Jacobín haya concluído: hotel, spa, terraza= bueno; mar=malo.
    Lo mejor hubiese sido acampar frente al mar, en plan taparrabos, aliándose con el legendario…no enfrentándose a él. Ya verías tú…..

    1. Me ha gustado tu interpretación del caso. Seguro que tienes razón, tú que estás acostumbrada a tratar con niños en tus talleres sabes lo que pasa por sus mentes. Tendré que llevarle al otro lado de la frontera para que se alíe con el “enemigo”.

  3. Pues yo lo tiraría de cabeza al mar… ¡Habrase visto! Yo que vengo de una isla imagínate si le habiera cogido miedo al mar…jajajaja…¡Ay, Jacobin! Te hace falta una nana Boricua.jajajajaj

      1. Pobre criaturita…con padres que se van en primera por no cargar con él…por eso le tiene miedo al mar…que se metan los padres con él…caramba!

      2. Si. Es que lo que yo no tengo para mis hijos, no lo tengo para mi. Si mi hijo no va a viajar en primera clase, yo tampoco. Me parece mezquino. Me cae mal tu jefa. Es egoísta. Bueno, eso es lo que creo yo. Doña Marga perdóneme.

      3. Opinará que a un niño le da igual primera que segunda. Doña Marga te perdona, claro, y lo más probable es que piense igual que tú.

  4. Me identifico con el Jacobín. Pero a la mayoría de las personas parece que el mar le imanta, les atrae y no les aburre ni les cansa.
    La tierra firme aporta muchos volúmentes, muchos accidentes, mucha variación. Veo al Jacobín como un centaurito que quiere galopar, buscar sitios nuevos, asaetear las cosas, buscar bichos y todas esas cosas que a los niños ya no les dejan hacer.

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