Un par dispar

La Patricia no es la única que hace cosas en inglés, el Pelágico también le da a las actividades anglosajónicas, pero en otro estilo. Mientras que todo lo que hace ella es de no hacer o de aparentar que no hace, de quietud, de ensimismamiento, de interiorismos y búsquedas espirituales, él, todo lo contrario.

El Pelayo sale a primera hora de la mañana, recién amanecido, y se tira al running por los caminos, luego se mete con el surfing y remata con el snorkel, que es el buceo con gafas y tubo de toda la vida pero en finústico. Los raros ratos en los que se está quieto se le mueve, supongo que involuntariamente,  un músculo de la mandíbula como si rumiara, ¿ahora qué hago, ahora qué hago? Pues paddle, por ejemplo, y se encamina muy bronceado y apolíneo hacia las pistas lanzando sonrisas a babor y estribor porque, además de pelágico, es sumamente sonreídor.

Mientras, su wife, el hada Patricia, se acaricia la tripa donde mora la Morgana en formación, respira hondo, respira menos hondo, mira al horizonte, lee un rato, descansa de leer, mira al mar, nos mira (de lejos) al Jacobín y a mí para comprobar que todo está en orden y como todo lo está o eso se cree ella, cierra los ojos, los entreabre, los entrecierra y de ahí (leáse hamaca) no la sacas.

Vamos, que no pegan ni con cola, a menos que se trate de un claro caso de atracción de opuestos y que cada uno busque en el otro aquello de lo que carece. Si es así, van por buen camino. Si no es así…dejémoslo en suspensión como los puntos.

A todo esto, el Jacobín y yo seguimos paseando por la calle de las tiendas evitando el elemento acuático y sudando. El Jacobín se monta en todos los cacharritos de moneda que encuentra a su paso como elefantes, trenecitos, avioncitos, cohetes y otras máquinas de estimular la fantasía de los niños y sacar el dinero a los padres.

Ya consiente en mirar el mar desde lo alto de sus cacharros móviles y le dice adiós con la mano haciéndose el chulito. Vamos mejorando, me parece a mí. Si esto sigue progresando adecuadamente es posible que hasta llegemos a mojarnos los pies cualquier día de estos y de ahí al, por mí ansiado baño, solo hay un paso. O por lo menos eso me digo para animarme contemplando el azul y pensando en el futuro de los pares dispares en general. Conozco a varios.

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12 comentarios en “Un par dispar

  1. ¡Ay, que cruel tener el mar al alcance del pie y tener que montar con un príncipe enano en la grupa de un caballo de monedas que jamás te conduce a él! Triste cuento este de tus vacaciones, amiga. ¡¡Sigue insistiendo!! Quizá el próximo aparatejo sea un aeroplano y con él vueles hacia la ansiada arena dorada 😀 😀

  2. A los jóvenes no le extraña que todo lo que se hace, supuestamente fuera de lo normal, haya de mencionarse con palabras inglesas que, casi todas, acaban en ing. Es una ola, tan continua como las del mar, que últimamente (desde hace cuarenta años) nos golpea con tanta persistencia como vacuidad. Al principio me producía estupor, luego me dio vergüenza y ahora estoy más que harto de tanta tontería creciente. Pero me temo que va en aumento y no se va a parar. ¿Cómo se llamarán los nuevos idiomas que vienen? Cuando el latín fue sustituyendo y mezclándose con las lengua bárbaras surgieron las lenguas romances. Cómo serán las lenguas del futuro, o será una sola.¿Se avendrán los vascos, por ejemplo, a hacer “txakurra kamporing”?
    Todo es un gran misterio.

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