Día: 25 agosto, 2015

Muy verde

Estoy en mi pueblo pasando unos días de vacaciones. Allí me he encontrado con el Toni muy afanado en las labores de su incipiente huerto.

Mira, mira, me dice todo orgulloso, mostrándome unas hileras de tierra removida, aquí los tomates, aquí las cebollas, estas son las zanahorias, estos los pimientos, las lechugas, las coles y el calabacín.

Pues encantada de conoceros, digo yo sacando a relucir mi mejor educación aunque no veía hortaliza ninguna, excepto unos tomatines verdes y raquíticos.

Que si me quiero reír de él, me suelta empuñando la azada, y que si he pensado ya lo que voy a hacer. Que él tiene un proyecto muy claro y que si me sumo o me resto. Y dicho esto agarra la carretilla y se va huerto adelante.

No te hagas el hortelano experimentado, Toni, que no tienes ni idea, eres un mero principiante, si te has pasado la vida de camarero ahora qué vas a saber del agro.

El caso es que observándole a media distancia tengo que admitir que pinta de hortelano sí que se le está poniendo, da el pego, pero de de ahí a que haga de esto su medio de vida y que pretenda que yo me una van unos cuantos bancales, ocho en concreto, justo los que ha plantado.

¿Me ayudas con el desherbaje? Es que luego me voy a poner con el aclareo y para ir abreviando, me sugiere a gritos para dárselas de profesional, ¿te piensas pasar la vida siendo una chacha?, pásame el escardillo, me dice así, sin solución de continuidad.

Del escardillo paso porque ni sé lo que es y en cuanto a lo otro que me has preguntado que sepas que soy empleada doméstica y es una profesión digna o qué te crees.

Pero aspirarás a algo más, tendrás algún proyecto vital o algo, me dice.

Bueno, sí, nos vamos a poner la Esme y yo de escuchantas en el parque para sacarnos un sobresueldo y luego, pues lo que se nos vaya ocurriendo.

Esa mujer está loca y tú no tienes personalidad, le haces caso en todo lo que dice. Mira que si me entra la araña roja o la mosca blanca o la tuta absoluta, se pone mirando obsesivamente sus tierras removidas.

La tuta disoluta pero, Toni, ¿qué es eso, de qué me hablas?, luego dices que la Esme está loca pero tú tampoco riges mucho.

Disoluta no, absoluta, es una plaga del tomate, y que si te vienes a vivir conmigo de esto del huerto y dejas Madrid y el servicio doméstico. No hace falta que digas todavía que sí, te lo puedes pensar unos días.

O sea, que esto se puede interpretar como una proposición de película, pero sin anillo ni nada, a lo agreste. Pero es que no lo veo sólido, ¿cómo vamos a vivir de cuatro tomates escuchimizaos?

Esto va a crecer y va a prosperar y voy a montar una página web para vender los productos por internet, ya le he puesto el nombre y todo, “verde que te quiero verde”. Entonces va y me mira a los ojos como si quisiera mandarme un mensaje cifrado.

Verde sí que lo veo sí pero que bastante verde en todos los sentidos. Y así ha quedado la cosa por el momento. Yo quiero mucho al Toni pero dejar la fregona para agarrar el escardillo no me termina de convencer. Si tuviera alguna vocación…pero no la tengo.