Día: 8 septiembre, 2015

Quejicas

Me he comprado unas gafas. Sí, ya sé que no es un dato especialmente interesante pero es que me quedan muy bien, me dan un aire entre intelectual y sexi que no veas. Que no veo yo porque son para cerca, eso tan feo de la presbicia, pero las llevo siempre puestas con el consiguiente mareo. Qué  colocón. Mira qué bien, y todo por el mismo precio. Es que no quiero estar poniéndome y quitándome las gafas y delatando así mi edad y condición. Bastante tengo con llevar siempre en la mano un abanico que ahora que se acaba el verano es un cantazo.

Y todo porque no me pongan el ona. Hasta los treinta caminas feliz con tu era, veinteañera, treintañera, qué feliz y liviana vas, pero es llegar a los cuarenta y, toma pedrada, el ona. Cuarentona, cincuentona y no sigo que no era por ahí.

Me he comprado unas gafas y no es un detalle meramente estético, tiene también que ver con mi nuevo negocio. Me parece que doy una imagen más seria y fiable como escuchanta si llevo gafas, se me acercan más pesados, perdón, clientela. Llevo solo una semana y ya tengo dos clientas fijas, una por la mañana y otra por la tarde. La verdad es que son las mismas que venían a que les echara el tarot, lo mismo les  da ocho que ochenta con tal de pegar la hebra, qué quejicas son las tías y qué pesadas, no me imaginaba yo que este trabajo iba a ser tan cansado.

La de mañana solo me habla de los disgustos que le dan sus hijos. Si yo te contara….me dan ganas de decirle pero no puedo porque la escuchanta, por definición, no habla, sólo da la razón. Lo más que puedo soltar es un desde luego…madre mía qué paciencia tienes que tener, si es que aguantas lo que no está escrito, la que te ha caído,  cría cuervos, qué mérito tienes…cosas así de comprensión y alabanza. Eso gusta, lo he comprobado, siempre que no te pases y dejes espacio para que hablen que es lo que quieren.

La de las tardes me cuenta sus frustraciones vitales, que ella no es en la vida lo que le hubiera gustado ser, que tiene la depresión post-vacacional, que se le ha estropeado el friegaplatos y no sabe si arreglarlo o comprarse uno nuevo. Problemones, no te digo. Insustancialidades, como lo de mis gafas nuevas.

Y es que somos una sociedad mimada y quejicosa y nos hace falta dejar de mirarnos el ombligo y espabilar . A esa conclusión he llegado en mi primera semana como escuchanta, claro que el muestreo que he hecho ha sido pequeño pero dame un mes y me escribo un ensayo sociológico en profundidad.

Con las gafas nuevas y mi ona a cuestas.